El árbol de la vida


En mi vientre crece un manzano que todos los otoños del día da manzanas, manzanas que dan sentido a mi vida… unas jugosas, otras demasiado inmaduras, otras agusanadas, otras fuente de un zumo delicioso y tonificante… todas ellas nutritivas, todas conteniendo en sí las semillas de nuevos manzanos que crecerán, esta vez, sin mi mano, semillas que caerán en tierras lejanas donde nacerán nuevos vientres.

Vientres… el refugio de las almas cuando balbucean los primeros latidos. Luces blancas, purísimas, revoloteando en busca de un hogar, con la mirada anhelante clavada en el manantial de energía, fluyendo el latido inevitable, la fuerza convulsa y atronadora de la vida.

El árbol de la vida necesita un vientre oscuro para despertar a la luz. Necesita la tierra de mi cuerpo para arraigar y nutrirse. Necesita la lluvia para aplacar la sed de las raíces. Necesita el calor del sol para madurar sus manzanas.
Necesita la mirada atenta, unas manos que lo atiendan, la escucha del viento entre las ramas, del crujir de unas hojas abatidas, del susurro inmemorial de su sangre.
Necesita tormentas, ventiscas, aguaceros y el caer de la nieve adormeciendo la salvia. Necesita vientre oscuro. Necesita sol radiante. Necesita ante todo amor para crecer y dar fruto. Necesita fuego creador.

Cuece el fuego la vida. El amor es el pulso que impulsa y nos mueve ya por siempre… elevándonos hacia el sol… hasta la caída. Así de poderoso es el fuego que crepita en el vientre. Así de poderoso es el amor que impregna cada célula cargada de vida, cada manzana, cada ser, cada existencia. Así nos crece a todas el árbol de la vida.

HUESOS. Vientre

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Har Hare Hari Wahe Guru

Corre el viento en un continuo movimiento, recorriendo cielo abierto, enredándose entre las ramas, explorando los intersticios. Fluye el río en su continuo avance. Así es la vida, la danza eterna del Ser. La semilla, el preser, la posibilidad. El desarrollo, la maduración. La manifestación, el éxtasis del Ser. Un círculo que se recorre a sí mismo y nunca se detiene. Ciclos.

Har Hare Hari es la vida misma en sus múltiples caras, es la fuerza motora, la energía que nos mueve a nuestra máxima expresión. Har Hare Hari es el flujo, es la abundancia. Har Hare Hari es el amor. Es Dios.

Har Hare Hari se halla en todo y todo está contenido en ello. Todo se halla en un continuo Har Hare Hari. Har Hare Hari es el tiempo sucediéndose. Wahe Guru es la aceptación total del suceder de la vida.

Har es la semilla, un diminuto grano que contiene infinitas posibilidades. Todo puedo ser en Har.

Hare es el proceso, la maduración, el crecimiento, el camino abriéndose paso. El amor quiebra la semilla. El sol, la lluvia, la tierra, la vida la impulsa al movimiento. El viaje.

Hari es la manifestación del Ser. La fragancia de la flor, el sabor de las verduras, el romper de las olas en la roca, la presencia consciente.

Wahe Guru, es el éxtasis, la realización de Dios en todo el movimiento de Har Hare Hari.

Har Hare Hari Wahe Guru.

HUESOS. Vientre

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Allá donde prospera la vida

Dunas, dunas sin raíces, dunas zarandeadas por el viento, siempre a su merced… Carne de arena, destejida, candidata a la transgresión. Mi corazón, un castillo con grandes murallas, castillo de arena que al primer golpe se derrumba. Sin raíces, sin sustancia, sin trama. Carecía de poder. Siempre al borde del abismo. Siempre dispuesta a recibir un golpe más en el corazón…

Pero un día salí a cielo abierto, emprendí el camino y miré adentro. Subí a la cumbre, donde el aire es nuevo, y sana. Aire fresco entrando a raudales por las ventanas de mi alma. Subí tan alto que encontré las huellas perennes del sol. Allá arriba me convertí en águila y pude verlo todo. Entonces miré adentro, allá donde no llega la luz…

Rastreando encontré mi núcleo invulnerable, tan fuerte como la roca. Siempre estuvo allí, pero lo había sepultado con la tierra de las falsas creencias, que me habían despojado de todo poder.
He recuperado la solidez, me alzo como una montaña antigua. Y es ahí donde prospera la vida, vulnerable y flexible, pero con las raíces tejidas en ese núcleo de piedra.

Estoy viva. He recuperado mi poder. Hundo mis raíces en la roca y expongo mis ramas al aire fresco, ya sin miedo, ya libre de falsas creencias.

HUESOS. Vientre

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