Olas

Una ola me alcanza,
dolor,
respiro…
Una ola me alcanza,
tristeza,
respiro…
Una ola me alcanza,
anhelos,
respiro…
Una ola me alcanza,
estallido,
respiro…
Una ola me alcanza,
nostalgia,
respiro…
Una ola me alcanza,
vértigo,
respiro…
Una ola me alcanza,
miedo,
respiro…
respiro
y siempre arribo al mismo puerto,
invulnerable,
inmutable,
núcleo de paz
y de silencio.
Una ola me alcanza,
el viento me azota,
la lluvia me golpea,
pero en el fondo de mi ser
soy quieta y una.

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.
* campo requerido




Compartir...

Una estación de paso para quedarme

El otoño se instala suavemente, sin apenas darnos cuenta. Los primeros vientos anuncian su llegada, aparecen de puntillas, en silencio, haciendo estremecer las hojas.
Vientos que traen el otoño. Y traen la lluvia, lluvia que lava cielo y tierra, arrastrando el polvo que araña, aliviando y refrescando el aire, promesa de un mundo nuevo, sin pliegues, sin doblez. Y traen el frío, una voz que nos despierta, que nos acucia para que nos pongamos en camino, una corriente que nos vivifica. Y traen una luz que se apaga cada vez más temprano. Y traen los colores de la tierra incendiada, rojo, amarillo, marrón… Y traen los frutos y las hojas que caen. Y traen las aves que vienen de tan lejos, surcando el cielo con alas silentes. Y traen tristezas antiguas que ahora brotan y se alargan en las largas tardes de otoño. Y traen una luz que nace en lo oscuro y alumbra la nueva vida. Y traen silencio, paz, arrobamiento. Traen las miradas hacia dentro, hacia el calor que nos habita piel adentro.
Entonces, con el otoño ya instalado, entro en esa habitación que me es propia, cierro las ventanas, enciendo el fuego y miro por última vez afuera, a través de los cristales. Fuera hay lluvia, hay viento, hay frío, pero dentro estoy caliente, estoy a salvo.
El otoño, una estación de paso que deja una huella indeleble en mi corazón, se ha marchado dejando espacio al invierno. Entonces cierro los ojos.

ESTACIONES DEL ALMA. Otoño

 

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...