Huidas y encuentros

El sol brilla en cada palmo de tierra encaneciendo las hojas de los árboles. Un polvo viejo y reseco duerme suspendido en los rincones del aire. Se hace difícil respirar. El calor es una pasta pegajosa que aplasta nuestras cabezas. Todo pesa. Pesan los brazos, pesa la espalda, pesan los párpados, pesan las piernas. Los pies arden…

Añoro las noches frescas y estrelladas. Quiero moverme hacia el norte, siempre al norte, en busca de ligereza. Aligerar la sangre espesa. Despertar.

Las vacas pacen con extrema parsimonia. En las tardes de verano todo se ralentiza. Por eso siempre me sorprenden las mariposas tan risueñas, que revolotean ejecutando sus danzas alegres entre las luces y las sombras.

Las moscas me zumban en la cara. Tengo la boca seca. Tengo la piel húmeda. Entro al bosque en busca de la sombra fresca, del arroyo. Busco cobijo.

El verano es la estación de la huida. Huimos del calor, del peso, del sopor. Pero también es la estación del encuentro. El encuentro con la sombra, con el agua, con la brisa, con las horas tempranas, con la tormenta. Encuentros.

ESTACIONES DEL ALMA. Verano

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El tiempo recuperado

Tiempo para amar, tiempo para jugar, tiempo para descansar… Tiempo sin horas, tiempo preñado de risas y respiraciones, tiempo sin ocaso… Tiempo caricia lenta, tiempo parpadeo de Shiva, tiempo sin tiempo…

El vuelo de la golondrina, la mies recién cortada, la excitación de los grillos…
Las montañas, el mar, el río, el árbol, la madre naturaleza…
El aire fresco de las montañas, el aire salino del mar, el agua helada del río…
La sombra del árbol, las voces del bosque, el murmullo del arroyo…
El sol, el cielo estrellado, las Perseidas…
El cencerro de las vacas, el lavadero solitario, las espadañas…
La fuente, la ermita, las casas perdidas…
Los caminos rurales, los muretes de piedra, el sabor de las moras…
Las risas de los que amo, la plenitud. Es verano.

ESTACIONES DEL ALMA. Verano

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Mirada

¿Qué hay detrás de tu mirada? Zambullirme en la oscuridad para encontrarme con la luz.

INSTANTÁNEAS

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Plumas

Aligerar de ropas, soltar los pesados mantos, aligerar el peso, sacudir la nieve que nos sepulta y bailar, dejarnos llevar por la espiral del viento, bailar, dejar caer las vendas, trazar círculos, bailar, aligerar, aligerar…

Soltar, soltarnos, zafarnos de las manos que agarran los tobillos y no nos dejan avanzar, sacudirnos de las manos que estrujan el corazón asfixiándolo, soltar el hambre, serenar las miles de bocas que claman, hambrientas y enraizadas al corazón, abiertas, esperando engullir lo que sea, soltar los pedruscos que nos doblan la espalda y sembrar unas alas para alzar el vuelo, ligeros, aligerados, livianos.

La luz abre sus manos, lleva un presente: este momento. Respiro y suelto. Es primavera. Hay tanto que mirar. Salgo afuera. Respiro, río porque sí y templo mis manos con el sol de la mañana. Emprendo camino. Ya no me duele el pecho.

Plumas mecidas por el viento.

ESTACIONES DEL ALMA. Primavera.

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Ritmos

Caminante, no hay camino
se hace camino al andar.

ANTONIO MACHADO

 

El Universo se expande y se contrae.
Es la respiración de Shiva.
Ahora mismo, en este instante,
llena su pecho de aire arbolado,
vergel de sonidos y aves,
sus sueños
hechos carne.

Viento helado, piel nevada,
sol ardiente, agua fugitiva.
Es la respiración de la tierra,
que nace y muere
en cada giro.

Renacimiento.

El sol nos sopla las pestañas.
La luna extiende su aliento
sobre los párpados cerrados,
ventanas enrejadas;
tras ellas unos ojos,
pozos en cuyo fondo
se estremece la luna.
Es la respiración del tiempo,
y su latido,
el tic-tac de un reloj.

Tomo y suelto,
tomo y suelto.
Es mi respiración,
y mi latido un tambor.

Late, late, late,
hoguera que nunca se apaga,
golpeteo de la lluvia en el tejado,
una ola que nace en lo profundo
y muere
de tanto que anhela,
integrarse en la ribera.

Tomo y suelto,
tomo y suelto,
un corazón palpitante
y unos pies que no dejan de avanzar.

Avanzan,
avanzan,
un paso detrás de otro,
nunca dejan de avanzar.
No importa lo que suceda.
Nunca dejan de avanzar.
Ría o cante, grite o desfallezca.
No importa lo que suceda.
Nunca dejan de avanzar.

Hasta que llegue el día
o la noche,
una mañana de verano
o una tarde de primavera
en que Shiva frenará mi paso,
detendrá mi latido,
abrirá las ventanas
para que alce el vuelo
liviana
y me funda con el aire
que en otra vida
respiré.
Arcilla blanda y entregada
en las manos de Shiva
nuevamente.

HUESOS. Pies

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Cuerpos sagrados

Nobles almas que revoloteáis
en el espacio vacío de la conciencia,
sedientas del néctar de la vida,
con el recipiente vacío,
deseosas de llenarlo de nuevo.
Os urge resolver el acertijo,
superar los retos.
Valientes almas,
en busca del latido
sobre el que cabalgaréis
contra el viento.

Precisáis un cuerpo,
cuerpo sagrado
que hace posible esta experiencia.
Materia,
Madre Tierra.

Cuerpos tiernos,
cuerpos voluptuosos,
cuerpos arrugados.
Qué largo viaje
el que os espera.
Ni un solo instante
dejáis de respirar.
Ni un solo instante
dejáis de latir.
Ni un solo instante
dejáis de caminar,
de recorrer la larga senda
que acaba en el mar.

Tu corazón es el servicio.
¡Qué fortaleza!
No cabe más que agradecimiento.
¡Cuerpo sagrado!

HUESOS. Cuerpo

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Árbol que naufragaste

Árbol que naufragaste y te hundiste en el fondo de la laguna.
Nuevas vidas, empapadas de silencio, te pueblan.

INSTANTÁNEAS

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Estrellas de primavera

Estrellas de primavera,
ilumináis las mañanas
con vuestra luz de tierra.

INSTANTÁNEAS

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Ostara

Estos días fuertes vientos nos traen a Ostara, diosa de la fertilidad y de la luz. Los brotes de los árboles se han abierto y en las ramas empiezan a asomar las hojas tiernas y frescas, de un verde que es pura luz y sol de mañana. Los animales también están despertando. Ya podemos escuchar el canto de la primavera.

La tierra ha renacido. Quien se pregunte qué pasa después de la muerte que mire los ciclos del año, que observe cómo despierta la tierra después de ese largo periodo letárgico que es el invierno. Así obtendrá la respuesta.

Y como despertar, como renacimiento, como triunfo de la luz sobre las sombras, ya que a partir de ahora los días serán más largos que las noches, hay que celebrarlo. La naturaleza vuelve a brindarnos sus dones, la madre tierra nos tiende las manos rebosantes de vida nueva. Y hemos de celebrarlo. Honrar a Ostara, honrar la vida, honrar la belleza, honrar la sangre y la salvia corriendo por venas y nervaduras.

E iniciar nuevos proyectos, aquello que nos rondaba por la cabeza al calor de nuestra llama interna, ya que los días empiezan a ser más largos y es tiempo propicio para realizar los sueños.

Es tiempo de salir y recoger en nuestra piel la luz del sol, la caricia del aire todavía fresco. Y crecer, crecer, crecer como crece la hierba, expandirse, abrirse como los pétalos de una flor, abrirse para recibir las bendiciones de la naturaleza. Es tiempo de pintar el lienzo en blanco con nuestros sueños. Es tiempo de romper el cascarón, nacer de nuevo… un año más.

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Arribar a puerto

En ese espacio entre mis pechos y mis brazos, levantó el vuelo una mirada inolvidable, una mirada de descubrimiento, una mirada descubriéndome, una sonrisa que abría ventanas muy adentro, dejando fluir el aire fresco y la luz, un primer encuentro de amor, de enamoramiento…

… ventanas abiertas, rayos de sol, sábanas recién lavadas atrapando el aire, inflándolo, alzando el vuelo, y tú debajo saltando y haciéndote ovillo, saltando y haciéndote ovillo… y riendo…

… bandada de pájaros batiendo sus alas de cielo…

Y mis pechos rezumando amor, consuelo, refugio, abrazos, caricias, leche dulce, hogar, mamá, profundo amor.

Ya no hay néctar, pero hay espacio donde siempre vuelves, con tus abrazos, apoyando tu cabeza, refugiándote en mi pecho siempre, tantas veces al día. Un puerto seguro donde arribar en tantas y tantas zozobras del alma, tú, tan frágil, tan haciéndote, tan tierna, tan rompiéndote entre mis dedos y tan fuerte a la vez.

¡Vuelve, vuelve siempre que quieras, mi pecho está abierto, mi corazón también!

HUESOS. Pechos

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