Plumas

Aligerar de ropas, soltar los pesados mantos, aligerar el peso, sacudir la nieve que nos sepulta y bailar, dejarnos llevar por la espiral del viento, bailar, dejar caer las vendas, trazar círculos, bailar, aligerar, aligerar…

Soltar, soltarnos, zafarnos de las manos que agarran los tobillos y no nos dejan avanzar, sacudirnos de las manos que estrujan el corazón asfixiándolo, soltar el hambre, serenar las miles de bocas que claman, hambrientas y enraizadas al corazón, abiertas, esperando engullir lo que sea, soltar los pedruscos que nos doblan la espalda y sembrar unas alas para alzar el vuelo, ligeros, aligerados, livianos.

La luz abre sus manos, lleva un presente: este momento. Respiro y suelto. Es primavera. Hay tanto que mirar. Salgo afuera. Respiro, río porque sí y templo mis manos con el sol de la mañana. Emprendo camino. Ya no me duele el pecho.

Plumas mecidas por el viento.

ESTACIONES DEL ALMA. Primavera.

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Estaciones del alma. Primavera

Si quieres adquirir cualquiera de estas fotos o el portfolio completo, pulsa aquí.

 

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...

Beltane

Hoy es Beltane, la fiesta que celebra el enraizamiento y encumbramiento de la primavera. La máxima expresión de esta estación, que es un canto a la vida y a la juventud.

La primavera se desborda por las lindes del campo. El aire está limpio y renovado con las lluvias de estos días. Hoy el sol brilla. Las flores rezuman su fragante secreto. Huele a tierra también. Los colores brillan intensamente, han capturado la luz del sol y la esparcen por los campos. La energía vibra a ras del suelo hasta que estalla en una explosión que nos tumba. La primavera ha enraizado.

Y vosotros, en la primavera de vuestras vidas, celebráis un Beltane en el alma con vuestra energía inagotable, con vuestro potencial a ras de piel, camináis mirando de frente, descalzos, sintiendo la fresca hierba cuajada de rocío bajo vuestros pies, camináis mirando de frente, descalzos, sintiendo el suelo ardiente y quebrado bajo vuestros pies, camináis mirando de frente, descalzos, sintiendo las piedrecitas arañando las plantas de vuestros pies…

Y podríais arrancar de cuajo los árboles con la fuerza de vuestras manos, podríais dar un salto de una orilla a otra del océano, podríais estirar el brazo y rozar con vuestros dedos las nubes, pero no lo hacéis, solo sentís el agua fría del regato enredándose en vuestros pies, el viento cálido y suave susurrando su canción en vuestra nuca, el sol lamiendo vuestra espalda, os dedicáis a sentir y os sumís en el sueño del tiempo golpeteando rítmicamente vuestro pecho como una llovizna… liviana.

Y sois los soberanos de la energía, energía inagotable que estalla en vuestra mirada, en vuestras voces, en vuestras manos, en toda la superficie de vuestra piel… como la primavera en Beltane.

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...

Parto

Un pulso de sangre caliente late cada vez con mayor fuerza. Olas que rompen sobre las rocas increíblemente sólidas, que con una lentitud de siglos abaten la piedra dura e inquebrantable.

El mar comienza a enfurecerse. De pronto, un pinchazo y mi cuerpo dormido… acallado, vacío. Invierno. Muere mi cuerpo. Muere mi corazón también. Duele este silencio frío. El pinchazo mata toda sensación, todo asombro, podría estar comprando pescado en el mercado. Solo sus manos amigas, su compañía absolutamente presente, me mantiene a flote.

Irene sigue viviendo el furor de las olas. Fluye con la vida. Y yo estoy desconectada. Desconectada del mar. Desconectada de mi cuerpo. Desconectada de ella. Tan lejos de ella…

Por fin doy a luz. Y la primavera irrumpe abriendo las puertas de par en par. Mis lágrimas brotan a borbotones, mi voz sale a borbotones, y la alegría lo inunda todo, cada célula, cada respiración. Irene es el sol que ha fundido el hielo, y el río fluye de nuevo con fuerza y alborozo.

Irene está desconcertada en manos ajenas hasta que por fin pone pie en tierra firme, mi pecho, y nos fundimos en un abrazo de pieles húmedas. Doy gracias a la vida.

Más tarde, ya en la habitación, Irene nos arrastra de nuevo al útero, y nos miramos y nos amamos en silencio, en la penumbra, un silencio y una penumbra llenos de sentido, una mirada tierna y asombrada, serena. Te tengo cogida en mis brazos. Te sostengo. Te amo. Bienvenida.

ESTACIONES DEL ALMA. Primavera

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...

Estrellas de primavera

Estrellas de primavera,
ilumináis las mañanas
con vuestra luz de tierra.

INSTANTÁNEAS

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...

Ostara

Estos días fuertes vientos nos traen a Ostara, diosa de la fertilidad y de la luz. Los brotes de los árboles se han abierto y en las ramas empiezan a asomar las hojas tiernas y frescas, de un verde que es pura luz y sol de mañana. Los animales también están despertando. Ya podemos escuchar el canto de la primavera.

La tierra ha renacido. Quien se pregunte qué pasa después de la muerte que mire los ciclos del año, que observe cómo despierta la tierra después de ese largo periodo letárgico que es el invierno. Así obtendrá la respuesta.

Y como despertar, como renacimiento, como triunfo de la luz sobre las sombras, ya que a partir de ahora los días serán más largos que las noches, hay que celebrarlo. La naturaleza vuelve a brindarnos sus dones, la madre tierra nos tiende las manos rebosantes de vida nueva. Y hemos de celebrarlo. Honrar a Ostara, honrar la vida, honrar la belleza, honrar la sangre y la salvia corriendo por venas y nervaduras.

E iniciar nuevos proyectos, aquello que nos rondaba por la cabeza al calor de nuestra llama interna, ya que los días empiezan a ser más largos y es tiempo propicio para realizar los sueños.

Es tiempo de salir y recoger en nuestra piel la luz del sol, la caricia del aire todavía fresco. Y crecer, crecer, crecer como crece la hierba, expandirse, abrirse como los pétalos de una flor, abrirse para recibir las bendiciones de la naturaleza. Es tiempo de pintar el lienzo en blanco con nuestros sueños. Es tiempo de romper el cascarón, nacer de nuevo… un año más.

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...

Mensajeros de la luz

La tierra está dormida; la noche, la oscuridad y el silencio se ciernen todavía sobre su rostro. Entonces ocurre, el despertar de los almendros. Conectados fuertemente con Dios, gozan de una gran sensibilidad. Captan el suave e imperceptible estiramiento del sol que deja atrás su largo sueño. Los dedos del astro apenas les han rozado y ya su sangre aletargada comienza a templarse y a correr buscando una salida.

Entonces ocurre, la vida se abre paso, revienta rompiendo las yemas de los brotes tiernos, y los almendros descubren su alma. Delicadeza, suavidad, feminidad y una fragancia que marea nuestros sentidos. Llegó la luz. La promesa de la primavera que ha de venir.

La ciudad gris, oscura, pétrea se viste de rosa y blanco. La ciudad triste y helada, vacía, se llena de risas. Por todas partes encontramos a estos mensajeros de la vida, nos traen la buena nueva de que por fin podemos abrir los ojos y mirar, bailar y cantar, correr y saltar, gritar, extender nuestros brazos y girar con cada latido de la tierra.

El día está a punto de llegar. Solo queda desperezarnos.

ESTACIONES DEL ALMA. Invierno

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...