Miradas

Monstruos. Monstruos negros como el azabache sobre fondo negro como el carbón. Aúllan, me hostigan, caen sobre mí. Cuánta oscuridad, gritos en la noche de mi pecho, miedos que me acosan como jauría de perros…

Luz, seres de luz transitando los caminos, veredas claras que corren sobre los campos de esta eterna primavera. Flores, seres de pétalos y hojas, luz del sol, jardín fecundo, yo soy su jardinero…

Tú, tú, tú.

Yo, yo, yo.

Nosotros.

Cielo gris, luz gris, horizonte gris… mis pasos se vuelven inciertos al caminar a través de esta niebla persistente y densa. Mis párpados se cierran y el mar se agolpa en mi garganta. ¿A qué sabe una lágrima? A sal y a tierra…

Violeta, rosa, azul, amarillo, verde pistacho, marrón, naranja, rojo, añil… el sol brilla sobre todos los colores de la tierra, que se abren como pieles desnudas para recibir su luz y su calor…

Sobre el silencio,
el canto intermitente del pájaro.
Sobre el silencio,
el tic tac del reloj.
Amanece.

Uno. Todo es Uno.

Este peso de cadenas oxidadas, arrastro los pies, no veo más que miradas y una maza golpeando la mesa. Soy juez en un mundo de jueces. Y mido los minutos, las distancias, los gestos. Peso en mis hombros. Me derrumbo. El aire se desploma sobre mí…

Despliego mis alas, vuelo y juego con el aire a seguir sus caminos, a acariciar el viento, a elevarme más allá de las sombras. El sol es mi compañero y el horizonte, azul, infinito, está muy lejos. Hacia allá me dirijo para alcanzar lo inalcanzable. Mi vuelo es ligero…

Riego la planta. Se alza hermosa revelándose entre las luces y las sombras. En su pie, sobre la tierra, un montón de hojas secas, así es la vida hermanada con la muerte que la nutre como el agua. Así es la belleza, un juego de luces y sombras, un cruce de miradas, el aliento y la nada…

Riego la planta. Necesito unas tijeras de podar para eliminar las hojas muertas. Corto, corto, corto. Ahora sí se alza bella, verde, luminosa, fresca, sin fisuras…

Recuerdo, mi infancia soñada, los saltos y las risas y aquella niña que fui… y que perdí… los agravios de mi juventud, ofensas que laceran mi piel y mis adentros y que se yerguen como letras de neón jalonando mi camino. Risa y llanto, vino y rosas que perdí y que añoro, recuerdos que me pueblan por entero…

Sueño tantas cosas y hacia mis sueños avanzo. El horizonte está ahí, frente a mí, no lo pierdo de vista y avanzo, avanzo, siempre al frente, despojada de mis pies y de mis manos, con la mirada al frente, mi cuerpo poblado de horizontes…

Respiro.

HUESOS

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Cántaro sagrado

Cuerpos arrastrados, pies arrastrando, hombros caídos, piel macilenta, pozos en los ojos… alma liviana dentro de un cuerpo aplastado… el zumo se escapa con cada exhalación…

Agota el tratar de atrapar el pez con las manos.
Agota el querer enjaular a las mariposas para que dancen como nosotras queramos.
Agota el astillarnos en mil pedazos para mantener la hoguera siempre encendida, sin más madera que la de nuestra alma.
Agotan todos los nudos que se agolpan en la garganta, desatendidos, abandonados.
Agotan los pesados mantos y edredones y colchas que nos echamos encima hasta desaparecer por completo.
Agota el tratar de poder con todo.

Sal a la superficie, desembarázate de las toneladas de tierra que te sepultan, tiéndete en la hierba, deja que el sol te acaricie, que el viento erice tu piel. Entonces levántate y construye con tus manos un cántaro donde verter el zumo, un cántaro sin grietas ni escapes, y guárdalo en tu pecho.

HUESOS. Energía

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Alas rotas

Aletea, aletea la libélula atrapada entre las zarzas… las zarpas… tratando de liberarse la libélula inocente… y cuanto más aletea, más se desgarran sus alas.

La libélula no se desangra… se le va escapando la vida por los rotos del alma. La libélula quebrada, despojada de su brillo, de su cordura… cae en el sueño exhausta, incapaz de enfrentar la realidad… atrapada eternamente entre las zarzas… le escuecen las alas.

Qué tenebroso, qué triste…

¡Vivir en un mundo tan lúgubre y no desmayar! ¿Qué es lo que os mantiene en pie? ¿Cómo no se desmoronan los cimientos de vuestro ser? ¿Cómo podéis sonreír, zarzas de la noche?… cada dedo una espina, la sangre alterada… hiel.

Qué mundo más oscuro. Se me agolpan las lágrimas en la garganta.

Almas rotas haciendo añicos otras almas. Alas aplastadas arrancando de cuajo otras alas. Almas huecas succionando la ternura y la inocencia… volviendo opaco el mirar…

Ven aquí, libélula herida. Te abrazo y mi amor siembra unas alas, mis lágrimas las hacen crecer, amanece en la piel irisada… Aún puede haber luz, aunque la herida sea irreparable… Un sol inextinguible mora dentro de ti, siempre estuvo ahí, libélula irisada.

HUESOS. Alma

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Saliendo de la cueva. Tànit Navarro

Todos estos días, el último disco de Tànit Navarro, Saliendo de la cueva, me ha acompañado durante mis paseos matutinos, y cada día descubro una cosa nueva llena de sabiduría.

He conocido a esta creadora hace poco tiempo, pero ya tengo todos los discos que he podido conseguir de ella. Cada uno de ellos es un tesoro.
Tan inspiradores, cada uno de ellos me llena de alegría, me conecta con la tierra y con mis raíces y me ayuda a seguir caminando.

Saliendo de la cueva es un disco vital que te inyecta de energía y sangre fresca, que te da fuerzas para andar el camino. Un disco lleno de optimismo, pero que mira en todas las direcciones: hacia dentro y hacia fuera, hacia lo oscuro y hacia la luz… Uno no entiende la vida si no mira en todas las direcciones. Un disco lleno de sabiduría y luz.

Sus canciones:

SEMBRADOR DE SEMILLAS
«Siembra la semilla de la memoria antigua que lleva los cantos de la tierra ancestral. Cantan las abuelas a través de ellas. Me cuentan historias de los sueños de Dios… Destellos azules en tu frente me dan la certeza de volver a confiar. De abrirme al amor y volver a caminar a par.»

Conexión con la tierra, encuentro con las raíces, fuerza…

MUJER COJE TU PODER
«Mujer, coge tu poder, no te quedes mirando a través del cristal. Mujer, empodérate, suelta ya el dolor, el nuevo tiempo ya llegó… Suéltate el cabello, que te acaricie el viento. Atrévete a ser libre, vuelve a recordar dar… La respuesta está en el vientre, solo tienes que escuchar. El latido de tu vida que te guía al caminar.»

La respuesta está en el vientre…

LA BELLEZA DE UNA FLOR
«Atrévete a brillar, suéltate a volar, lánzate a vivir con el corazón abierto de par en par. Que aunque a veces duela, sabes que vale la pena.»

¡Qué mensaje tan hermoso! Mensaje vital, lleno de sabiduría y fortaleza, aire fresco del mar…

LÁGRIMAS DE ÁRBOL
«Me encuentro en el desierto de la incertidumbre. Siento la plenitud en la vida aquí. Solo piedras bajo mis pies. Cielo abierto en mi cabeza. Siento el latido del corazón. Todo está bien en el vacío. Un diamante enterrado en el centro de la luna. Oigo voces, los ancestros me susurran las canciones. Canta la vida en mí, canta la vida en mí…»

La sabiduría del dolor, la luz de la oscuridad…la vida…

DINS DE LA COVA
«Dins de la cova em retiro a llepar-me les ferides, a conviure amb la meva ombra, a ser deessa de la nit. Ja no em reconec en els miralls. No trobo la sortida. Només em queda confiar que tot passarà i que el sol tornarà. Les sirenes em canten melodies d’ahir. Els monstres ja no m’espanten i es tornen els meus amics.»

«Dentro de la cueva me retiro a lamerme las heridas, a convivir con mi sombra, a ser diosa de la noche. Ya no me reconozco en los espejos. No encuentro la salida. Solamente me queda confiar en que todo pasará y el sol retornará. Las sirenas me cantan melodías de ayer. Los monstruos ya no me espantan y se vuelven mis amigos.»

Dentro de la cueva… Este disco hay que escucharlo. Hay que escuchar los gritos en esta canción, impregnados de dolor, pero también de fuerza resolutiva. Se pueden oír gritos de parto. Gritos que vienen de lo más profundo para darse a luz. La cueva es el vientre y de la oscuridad nace la luz. La semilla se llena de poder hasta que se abre, y lo hace en la oscuridad. Dins de la cova es el parto de una nueva mujer. Es el momento previo.

NANA AL MIEDO
«Ven, acurrúcate a mi vera, ven, acurrúcate a mi vera… Negra sombra que me despiertas de madrugada. Mapa de mis miedos que me trae mensajes de la profundidad del mar. Lluvia mójame despacio, calma con tu agua mi dolor. Te abrazo y te miro a los ojos, ya no eres mi enemigo. Aliado del amor…»

Abrazarlo todo…

SALIENDO DE LA CUEVA
«Saliendo de la cueva entre plumas y raíces siento el colibrí que canta dentro de mí.»

Esto es todo. Esta es la canción. Y en mí se hace el silencio…

¿DÓNDE ESTÁN TUS OJOS?
«Vuelve hermana, vuelve hermana, vuelve hermana a la vida. Vuelve hermana, vuelve hermana, vuelve a caminar. Caíste en el pozo de la tristeza azul y la ausencia sin presencia, siempre te puedes levantar con coraje y voluntad. Yo te doy la mano, te lanzo las redes, solo tienes que saltar y volver a confiar. Me duele verte ahí, yo también estuve allí y salté…»

Tiempo de dar…

En mi camino siento que siempre estoy dentro de la cueva y siempre estoy saliendo de ella, siempre en lo oscuro, siempre dándome a luz, haciéndome, deshaciéndome… es la vida. Cada mañana me alumbro, cada noche me recojo. Cada segundo muero. Cada instante vuelvo a renacer.

Para más información visita www.tanitnavarro.com

*La foto es de Judit Rodríguez y pertenece al disco Saliendo de la cueva

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