El tiempo recuperado

Tiempo para amar, tiempo para jugar, tiempo para descansar… Tiempo sin horas, tiempo preñado de risas y respiraciones, tiempo sin ocaso… Tiempo caricia lenta, tiempo parpadeo de Shiva, tiempo sin tiempo…

El vuelo de la golondrina, la mies recién cortada, la excitación de los grillos…
Las montañas, el mar, el río, el árbol, la madre naturaleza…
El aire fresco de las montañas, el aire salino del mar, el agua helada del río…
La sombra del árbol, las voces del bosque, el murmullo del arroyo…
El sol, el cielo estrellado, las Perseidas…
El cencerro de las vacas, el lavadero solitario, las espadañas…
La fuente, la ermita, las casas perdidas…
Los caminos rurales, los muretes de piedra, el sabor de las moras…
Las risas de los que amo, la plenitud. Es verano.

ESTACIONES DEL ALMA. Verano

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Hoy el Sol ha vuelto a salir

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Isla

Necesito arribar a la isla de sol a sol y solazarme en ella, recorrer todos sus rincones, vislumbrar sus tesoros. Necesito silencio, necesito encontrarme conmigo misma y desde ahí mirar el mar, el batir de las olas contra la roca, la espuma furiosa… el mar, que nos arrebata la vida o nos deja continuar con ella… que viene y va, que toma y da, que late y respira, que gira y gira, que nos canta su antiquísima canción… mi corazón guarda el tesoro.
Bajo a la playa, la recorro de punta a punta como una vieja costumbre, camino junto a la orilla, observando la caricia de las olas en la piel mojada de la tierra, agua y sol espejeando en la piel bruñida… sintiendo el frío en los pies, el suelo desapareciendo bajo ellos, el agua lamiendo el peso de los años… sintiéndome tan pequeña ante la inmensidad, con la certeza de que tras el horizonte hay un mundo nuevo, que un mundo nuevo es posible… llenándome los pulmones de aire fresco, el aire silenciando los gritos, haciendo brotar la alegría genuina, inundándome de luz al escuchar, una vez más, la antiquísima canción del mar…
Más tarde me alejo de la playa y penetro en el bosque oscuro, inquietante, con una miríada de árboles formando círculos, círculos de hermandad, círculos de protección, círculos para abastecernos de energía, y yo misma me hermano con ellos, un gran abrazo que fusiona corazón con corazón, que enraíza seres con seres, que trenza venas. Siento la energía del árbol penetrar en mi interior y afectar directamente mi corazón, una voz que me llega, comunicación…
Ek ong kar también es círculo, quien creó y lo creado es uno. Ek ong kar es la diosa…
Por fin descanso en el lago, espejo en calma, remanso de paz y quietud… Necesito quietud, silencio… he arribado al puerto de mi ser, a la isla, sola, y he recibido todas esas energías, me he nutrido con sus innumerables tesoros, para poder darme de nuevo en tierra de todos.

HUESOS. Alma

 

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