Olores

El olor de mi madre,
de su piel y su humedad
impregnando la ropa
y mis células.

Olores de mi infancia…
El olor de la casa de mis abuelos,
el viaje en ascensor
aspirando el aroma a pasteles y galletas
que se filtraba por todo el edificio.
Subir al cielo.

El olor de la carne cruda,
la carnicería del mercado,
mi niña animal, lobezno extasiado
con la sangre y la verdad.

El olor a Oil of Ulay,
la crema que extendía mi abuela María
sobre su rostro bueno.

El olor a romero y a tomillo
de los paseos por el monte con mi abuela,
ella buscando escoba y moras,
para limpiar nuestras tristezas
y alimentar nuestra alma.

El olor a colonia de lavanda
borrando en todo mi cuerpo
toda huella de dolor y miedo.

El olor a pueblo,
en Cantagallo,
olor a libertad y a chiquilladas.

El olor a madera
en la casa de mis abuelos
y el olor a pegamento
en el taller de zapatos de mi abuelo.
Asombro y respeto.

El olor de la leche recién ordeñada,
leche tibia en un gran tazón,
nata en la superficie,
amanecer en el pueblo.
Unión.

El olor de las castañas asadas
cuando paseaba con mi padre
por la Gran Vía en invierno,
frío en la nariz y en los dedos,
contento.

El olor de la campurrianas,
galletas que nunca probé en mi infancia
y que ahora quiero tomar
porque son de mi infancia.

Olores presentes
olores de un presente que nunca empezó ni termina.

HUESOS

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Miradas

Monstruos. Monstruos negros como el azabache sobre fondo negro como el carbón. Aúllan, me hostigan, caen sobre mí. Cuánta oscuridad, gritos en la noche de mi pecho, miedos que me acosan como jauría de perros…

Luz, seres de luz transitando los caminos, veredas claras que corren sobre los campos de esta eterna primavera. Flores, seres de pétalos y hojas, luz del sol, jardín fecundo, yo soy su jardinero…

Tú, tú, tú.

Yo, yo, yo.

Nosotros.

Cielo gris, luz gris, horizonte gris… mis pasos se vuelven inciertos al caminar a través de esta niebla persistente y densa. Mis párpados se cierran y el mar se agolpa en mi garganta. ¿A qué sabe una lágrima? A sal y a tierra…

Violeta, rosa, azul, amarillo, verde pistacho, marrón, naranja, rojo, añil… el sol brilla sobre todos los colores de la tierra, que se abren como pieles desnudas para recibir su luz y su calor…

Sobre el silencio,
el canto intermitente del pájaro.
Sobre el silencio,
el tic tac del reloj.
Amanece.

Uno. Todo es Uno.

Este peso de cadenas oxidadas, arrastro los pies, no veo más que miradas y una maza golpeando la mesa. Soy juez en un mundo de jueces. Y mido los minutos, las distancias, los gestos. Peso en mis hombros. Me derrumbo. El aire se desploma sobre mí…

Despliego mis alas, vuelo y juego con el aire a seguir sus caminos, a acariciar el viento, a elevarme más allá de las sombras. El sol es mi compañero y el horizonte, azul, infinito, está muy lejos. Hacia allá me dirijo para alcanzar lo inalcanzable. Mi vuelo es ligero…

Riego la planta. Se alza hermosa revelándose entre las luces y las sombras. En su pie, sobre la tierra, un montón de hojas secas, así es la vida hermanada con la muerte que la nutre como el agua. Así es la belleza, un juego de luces y sombras, un cruce de miradas, el aliento y la nada…

Riego la planta. Necesito unas tijeras de podar para eliminar las hojas muertas. Corto, corto, corto. Ahora sí se alza bella, verde, luminosa, fresca, sin fisuras…

Recuerdo, mi infancia soñada, los saltos y las risas y aquella niña que fui… y que perdí… los agravios de mi juventud, ofensas que laceran mi piel y mis adentros y que se yerguen como letras de neón jalonando mi camino. Risa y llanto, vino y rosas que perdí y que añoro, recuerdos que me pueblan por entero…

Sueño tantas cosas y hacia mis sueños avanzo. El horizonte está ahí, frente a mí, no lo pierdo de vista y avanzo, avanzo, siempre al frente, despojada de mis pies y de mis manos, con la mirada al frente, mi cuerpo poblado de horizontes…

Respiro.

HUESOS

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Te ofrezco mis manos

Te ofrezco mis manos.
¿Qué más puedo ofrecer?

Te ofrezco mis manos.
Y ¿qué pueden hacer mis manos
ante la fuerza de la vida,
ante el vasto acontecer,
ante el inexorable encuentro
con la muerte?
La vida avanza
y mis manos tratan de retenerla,
tratan de sofocar un mundo en llamas,
tratan de aplacar la fuerza del huracán,
tratan de detener el alud.

¿Qué pueden hacer mis manos?
Trenzo pieles, te acaricio,
¿sientes el contacto?
Estoy contigo.
Te acompaño.
Te ofrezco mis manos.

HUESOS

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Cuerpos sagrados

Nobles almas que revoloteáis
en el espacio vacío de la conciencia,
sedientas del néctar de la vida,
con el recipiente vacío,
deseosas de llenarlo de nuevo.
Os urge resolver el acertijo,
superar los retos.
Valientes almas,
en busca del latido
sobre el que cabalgaréis
contra el viento.

Precisáis un cuerpo,
cuerpo sagrado
que hace posible esta experiencia.
Materia,
Madre Tierra.

Cuerpos tiernos,
cuerpos voluptuosos,
cuerpos arrugados.
Qué largo viaje
el que os espera.
Ni un solo instante
dejáis de respirar.
Ni un solo instante
dejáis de latir.
Ni un solo instante
dejáis de caminar,
de recorrer la larga senda
que acaba en el mar.

Tu corazón es el servicio.
¡Qué fortaleza!
No cabe más que agradecimiento.
¡Cuerpo sagrado!

HUESOS. Cuerpo

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Ven conmigo, hermana

Cierro los ojos, callo y, al callar, escucho a Dios. Y una oleada de amor inunda mi alma.

Miro detrás de tu mirada y veo tu luz, amiga, hermana. Parece tan frágil como la cobertura de una semilla, que, al tomarla entre las manos, se quiebra. Pero en realidad es increíblemente solida y fuerte, inagotable, como la semilla misma.

Por tu rostro ha pasado el tiempo, amiga, hermana. Tu cuerpo guarda memoria de los días vividos. El embate de las olas labra la roca, dejando cada vez más desnuda el alma. Tus ojos parecen tristes. La tristeza de una mujer fuerte.

A veces nos extraviamos, perdemos el norte. Abrázate, abraza tus miedos y tu valor, tus flaquezas y tus fortalezas, la risa del vientre y tus tristezas, los anhelos perdidos y los que han de venir. Abrázate.

Yo también te abrazo, te tiendo la mano, apóyate sobre mi hombro, hermana, y retomemos el camino.

Cierra los ojos y mira. ¿No ves un horizonte poblado de estrellas? Solo tienes que estirar la mano y alcanzarlas.

NUBES

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Arribar a puerto

En ese espacio entre mis pechos y mis brazos, levantó el vuelo una mirada inolvidable, una mirada de descubrimiento, una mirada descubriéndome, una sonrisa que abría ventanas muy adentro, dejando fluir el aire fresco y la luz, un primer encuentro de amor, de enamoramiento…

… ventanas abiertas, rayos de sol, sábanas recién lavadas atrapando el aire, inflándolo, alzando el vuelo, y tú debajo saltando y haciéndote ovillo, saltando y haciéndote ovillo… y riendo…

… bandada de pájaros batiendo sus alas de cielo…

Y mis pechos rezumando amor, consuelo, refugio, abrazos, caricias, leche dulce, hogar, mamá, profundo amor.

Ya no hay néctar, pero hay espacio donde siempre vuelves, con tus abrazos, apoyando tu cabeza, refugiándote en mi pecho siempre, tantas veces al día. Un puerto seguro donde arribar en tantas y tantas zozobras del alma, tú, tan frágil, tan haciéndote, tan tierna, tan rompiéndote entre mis dedos y tan fuerte a la vez.

¡Vuelve, vuelve siempre que quieras, mi pecho está abierto, mi corazón también!

HUESOS. Pechos

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Saliendo de la cueva. Tànit Navarro

Fotografía de Judit Rodríguez

Todos estos días, el último disco de Tànit Navarro, Saliendo de la cueva, me ha acompañado durante mis paseos matutinos, y cada día descubro una cosa nueva llena de sabiduría.

He conocido a esta creadora hace poco tiempo, pero ya tengo todos los discos que he podido conseguir de ella. Cada uno de ellos es un tesoro.
Tan inspiradores, cada uno de ellos me llena de alegría, me conecta con la tierra y con mis raíces y me ayuda a seguir caminando.

Saliendo de la cueva es un disco vital que te inyecta de energía y sangre fresca, que te da fuerzas para andar el camino. Un disco lleno de optimismo, pero que mira en todas las direcciones: hacia dentro y hacia fuera, hacia lo oscuro y hacia la luz… Uno no entiende la vida si no mira en todas las direcciones. Un disco lleno de sabiduría y luz.

Sus canciones:

SEMBRADOR DE SEMILLAS
«Siembra la semilla de la memoria antigua que lleva los cantos de la tierra ancestral. Cantan las abuelas a través de ellas. Me cuentan historias de los sueños de Dios… Destellos azules en tu frente me dan la certeza de volver a confiar. De abrirme al amor y volver a caminar a par.»

Conexión con la tierra, encuentro con las raíces, fuerza…

MUJER COJE TU PODER
«Mujer, coge tu poder, no te quedes mirando a través del cristal. Mujer, empodérate, suelta ya el dolor, el nuevo tiempo ya llegó… Suéltate el cabello, que te acaricie el viento. Atrévete a ser libre, vuelve a recordar dar… La respuesta está en el vientre, solo tienes que escuchar. El latido de tu vida que te guía al caminar.»

La respuesta está en el vientre…

LA BELLEZA DE UNA FLOR
«Atrévete a brillar, suéltate a volar, lánzate a vivir con el corazón abierto de par en par. Que aunque a veces duela, sabes que vale la pena.»

¡Qué mensaje tan hermoso! Mensaje vital, lleno de sabiduría y fortaleza, aire fresco del mar…

LÁGRIMAS DE ÁRBOL
«Me encuentro en el desierto de la incertidumbre. Siento la plenitud en la vida aquí. Solo piedras bajo mis pies. Cielo abierto en mi cabeza. Siento el latido del corazón. Todo está bien en el vacío. Un diamante enterrado en el centro de la luna. Oigo voces, los ancestros me susurran las canciones. Canta la vida en mí, canta la vida en mí…»

La sabiduría del dolor, la luz de la oscuridad…la vida…

DINS DE LA COVA
«Dins de la cova em retiro a llepar-me les ferides, a conviure amb la meva ombra, a ser deessa de la nit. Ja no em reconec en els miralls. No trobo la sortida. Només em queda confiar que tot passarà i que el sol tornarà. Les sirenes em canten melodies d’ahir. Els monstres ja no m’espanten i es tornen els meus amics.»

«Dentro de la cueva me retiro a lamerme las heridas, a convivir con mi sombra, a ser diosa de la noche. Ya no me reconozco en los espejos. No encuentro la salida. Solamente me queda confiar en que todo pasará y el sol retornará. Las sirenas me cantan melodías de ayer. Los monstruos ya no me espantan y se vuelven mis amigos.»

Dentro de la cueva… Este disco hay que escucharlo. Hay que escuchar los gritos en esta canción, impregnados de dolor, pero también de fuerza resolutiva. Se pueden oír gritos de parto. Gritos que vienen de lo más profundo para darse a luz. La cueva es el vientre y de la oscuridad nace la luz. La semilla se llena de poder hasta que se abre, y lo hace en la oscuridad. Dins de la cova es el parto de una nueva mujer. Es el momento previo.

NANA AL MIEDO
«Ven, acurrúcate a mi vera, ven, acurrúcate a mi vera… Negra sombra que me despiertas de madrugada. Mapa de mis miedos que me trae mensajes de la profundidad del mar. Lluvia mójame despacio, calma con tu agua mi dolor. Te abrazo y te miro a los ojos, ya no eres mi enemigo. Aliado del amor…»

Abrazarlo todo…

SALIENDO DE LA CUEVA
«Saliendo de la cueva entre plumas y raíces siento el colibrí que canta dentro de mí.»

Esto es todo. Esta es la canción. Y en mí se hace el silencio…

¿DÓNDE ESTÁN TUS OJOS?
«Vuelve hermana, vuelve hermana, vuelve hermana a la vida. Vuelve hermana, vuelve hermana, vuelve a caminar. Caíste en el pozo de la tristeza azul y la ausencia sin presencia, siempre te puedes levantar con coraje y voluntad. Yo te doy la mano, te lanzo las redes, solo tienes que saltar y volver a confiar. Me duele verte ahí, yo también estuve allí y salté…»

Tiempo de dar…

En mi camino siento que siempre estoy dentro de la cueva y siempre estoy saliendo de ella, siempre en lo oscuro, siempre dándome a luz, haciéndome, deshaciéndome… es la vida. Cada mañana me alumbro, cada noche me recojo. Cada segundo muero. Cada instante vuelvo a renacer.

Para más información visita www.tanitnavarro.com

*La foto es de Judit Rodríguez y pertenece al disco Saliendo de la cueva

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Sostener los cielos

Solo cuando penetré la tierra porosa
con mis raíces…
Solo cuando esta red de certezas
se hizo fuerte…
solo entonces
pude elevar mis ramas al firmamento,
bañarme de luz,
sostener los cielos.

NUBES

 

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