Plumas

Aligerar de ropas, soltar los pesados mantos, aligerar el peso, sacudir la nieve que nos sepulta y bailar, dejarnos llevar por la espiral del viento, bailar, dejar caer las vendas, trazar círculos, bailar, aligerar, aligerar…

Soltar, soltarnos, zafarnos de las manos que agarran los tobillos y no nos dejan avanzar, sacudirnos de las manos que estrujan el corazón asfixiándolo, soltar el hambre, serenar las miles de bocas que claman, hambrientas y enraizadas al corazón, abiertas, esperando engullir lo que sea, soltar los pedruscos que nos doblan la espalda y sembrar unas alas para alzar el vuelo, ligeros, aligerados, livianos.

La luz abre sus manos, lleva un presente: este momento. Respiro y suelto. Es primavera. Hay tanto que mirar. Salgo afuera. Respiro, río porque sí y templo mis manos con el sol de la mañana. Emprendo camino. Ya no me duele el pecho.

Plumas mecidas por el viento.

ESTACIONES DEL ALMA. Primavera.

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Cuerpos sagrados

Nobles almas que revoloteáis
en el espacio vacío de la conciencia,
sedientas del néctar de la vida,
con el recipiente vacío,
deseosas de llenarlo de nuevo.
Os urge resolver el acertijo,
superar los retos.
Valientes almas,
en busca del latido
sobre el que cabalgaréis
contra el viento.

Precisáis un cuerpo,
cuerpo sagrado
que hace posible esta experiencia.
Materia,
Madre Tierra.

Cuerpos tiernos,
cuerpos voluptuosos,
cuerpos arrugados.
Qué largo viaje
el que os espera.
Ni un solo instante
dejáis de respirar.
Ni un solo instante
dejáis de latir.
Ni un solo instante
dejáis de caminar,
de recorrer la larga senda
que acaba en el mar.

Tu corazón es el servicio.
¡Qué fortaleza!
No cabe más que agradecimiento.
¡Cuerpo sagrado!

HUESOS. Cuerpo

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...

Cántaro sagrado

Cuerpos arrastrados, pies arrastrando, hombros caídos, piel macilenta, pozos en los ojos… alma liviana dentro de un cuerpo aplastado… el zumo se escapa con cada exhalación…

Agota el tratar de atrapar el pez con las manos.
Agota el querer enjaular a las mariposas para que dancen como nosotras queramos.
Agota el astillarnos en mil pedazos para mantener la hoguera siempre encendida, sin más madera que la de nuestra alma.
Agotan todos los nudos que se agolpan en la garganta, desatendidos, abandonados.
Agotan los pesados mantos y edredones y colchas que nos echamos encima hasta desaparecer por completo.
Agota el tratar de poder con todo.

Sal a la superficie, desembarázate de las toneladas de tierra que te sepultan, tiéndete en la hierba, deja que el sol te acaricie, que el viento erice tu piel. Entonces levántate y construye con tus manos un cántaro donde verter el zumo, un cántaro sin grietas ni escapes, y guárdalo en tu pecho.

HUESOS. Energía

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...

Estrellas de primavera

Estrellas de primavera,
ilumináis las mañanas
con vuestra luz de tierra.

INSTANTÁNEAS

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...

Agujas del frío

Y con el sol en lo alto se deshacen las agujas del frío.

INSTANTÁNEAS

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...

El canto de la tierra

El canto de la tierra me llega como un golpe de viento fresco y revitalizante, mientras paseo por esta ciudad gris y sucia, cubierta de asfalto. La tierra le ha robado unos pocos metros cuadrados y por ellos rezuma la vida, cantando y danzando, tan hermosa…

Estamos en otoño, aunque no en todos los árboles ha aflorado el fuego antes de que se derrame en la tierra y se abisme a las raíces. Pero muchos sí, y algunos ya descubren su verdad desnuda. Siempre se hace el silencio en mí cuando contemplo sus huesos.

El cielo va a desplomarse en una lluvia que arrastra las lágrimas enraizadas en la piel. Tras la lluvia, camino más liviana y siento que el pecho se afloja. También se rinde el alma. Se rinde a la vida preñada de fuerza, preñada de risas. Quiero nacer cada mañana y envejecer cada tarde… morir cada noche… y así hacerme y deshacerme, tejer y destejer y seguir caminando.

El aire es frío a estas horas de la mañana. Escucho el canto, el canto de la tierra. Algunas semillas se demoran y no se deprenden de las ramas. La tierra tiene paciencia y solo da un paso cuando tiene que darlo. La tierra no está preparada para dar cobijo a las semillas. Necesita un vientre oscuro y frío donde poder madurarlas, pero el sol, y su calor, se resisten a dejarnos. Las semillas caerán cuando tengan que hacerlo, primero hay que preparar a la tierra. Todo es perfecto… en nuestras vidas… todo a su tiempo.

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...