Declaración de intenciones

No quiero ser la marioneta de un ventrílocuo, por mucho que me hubiera gustado haber escrito El principito, Kew Gardens, La sonrisa etrusca, Viajes que despertaron mis cinco sentidos, El barón rampante, Elegía a Ramón Sijé o Canto a mí mismo. Quiero expresar mi propia voz.

No quiero recorrer el camino de nadie; quiero, habiendo transitado todas las veredas, perderme en las encrucijadas hasta encontrarme en el centro del laberinto que es mi alma.

No quiero repetir esas imágenes y metáforas empleadas hasta la saciedad, piedras preciosas que brillan con luz propia; quiero sin embargo hacer acopio y mostrar las piedrecitas que se meten en mis zapatos y se adhieren a mis pies.

No quiero instalarme en la casa de nadie. Quiero salir a cartografiar los lugares comunes y a explorar territorios ignotos, por remotos o por encubiertos. Quiero ser reflejo del mundo y del alma, no de un papel escrito.

No quiero cubrirme con la pegajosa falsedad, construir un personaje atractivo a la mirada de los demás; quiero descubrir mi verdad… MI VERDAD.

No quiero hacer saltar los resortes de emociones fáciles… quiero conmover los cimientos, acompañar, hermanarme con quien escucha mi voz… mis palabras, olas que acarician la isla, brazos abiertos anhelando dar el gran abrazo: Sí, a mí me ocurre lo mismo, yo también siento lo mismo, estamos hechos de la misma carne, polvo al fin.

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Fronteras

¿Es posible que desaparezcan las fronteras? ¿Ser Uno con todo? ¿Existir en el presente eterno? Anhelo de Unión.

La piel es la frontera entre dentro y fuera, entre yo y el otro… capas y capas que se multiplican hasta el infinito, espejo quebrado en miles de trozos… división, separación, aislamiento, soledad, angustia.

Secciono el Uno en mil partes, establezco una frontera entre la vida y la muerte, entrando en pánico y huyendo de la última, rompiendo el equilibrio, convirtiéndome en una plaga, parasitando la Tierra; separo cuerpo y mente, desterrando el primero, ejemplo vivo de que todo cambia, de la transitoriedad, de la decadencia, nido de nuestros instintos, de nuestra animalidad, de nuestros fluidos y secreciones; me fragmento hasta el infinito y sepulto partes de mi ser, enloquezco; trazo líneas por todas partes, pueblo el mundo de monstruos y enemigos… me separo, me separo, me separo… me fragmento, me fragmento, estallo en cortantes esquirlas… qué lejos del Ser, qué lejos de la Existencia, qué lejos de Uno…

Perdidos en el océano incierto y brumoso, una lluvia persistente borra los perfiles, navegando a la deriva, alejados de tierra firme, alejados de la vida, sumidos en el sueño de la ignorancia, la conciencia es una nube que flota más alla del insondable cielo de la noche, no, la conciencia se halla en todas partes, pero somos ciegos a ella… y así, ignorantes, inconscientes, perdidos, separados, solos, cometemos atrocidades, laceramos la piel honda del universo, nos herimos a nosotros mismos porque LA REALIDAD ES QUE NO HAY FRONTERAS.

HUESOS

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Olas

Una ola me alcanza,
dolor,
respiro…
Una ola me alcanza,
tristeza,
respiro…
Una ola me alcanza,
anhelos,
respiro…
Una ola me alcanza,
estallido,
respiro…
Una ola me alcanza,
nostalgia,
respiro…
Una ola me alcanza,
vértigo,
respiro…
Una ola me alcanza,
miedo,
respiro…
respiro
y siempre arribo al mismo puerto,
invulnerable,
inmutable,
núcleo de paz
y de silencio.
Una ola me alcanza,
el viento me azota,
la lluvia me golpea,
pero en el fondo de mi ser
soy quieta y una.

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Cántaro sagrado

Cuerpos arrastrados, pies arrastrando, hombros caídos, piel macilenta, pozos en los ojos… alma liviana dentro de un cuerpo aplastado… el zumo se escapa con cada exhalación…

Agota el tratar de atrapar el pez con las manos.
Agota el querer enjaular a las mariposas para que dancen como nosotras queramos.
Agota el astillarnos en mil pedazos para mantener la hoguera siempre encendida, sin más madera que la de nuestra alma.
Agotan todos los nudos que se agolpan en la garganta, desatendidos, abandonados.
Agotan los pesados mantos y edredones y colchas que nos echamos encima hasta desaparecer por completo.
Agota el tratar de poder con todo.

Sal a la superficie, desembarázate de las toneladas de tierra que te sepultan, tiéndete en la hierba, deja que el sol te acaricie, que el viento erice tu piel. Entonces levántate y construye con tus manos un cántaro donde verter el zumo, un cántaro sin grietas ni escapes, y guárdalo en tu pecho.

HUESOS. Energía

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Árbol que naufragaste

Árbol que naufragaste y te hundiste en el fondo de la laguna.
Nuevas vidas, empapadas de silencio, te pueblan.

INSTANTÁNEAS

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Uno

No estamos solos.
¿Has mirado alguna vez a aquellos hombres y mujeres
que como tú cargan con sus dolores,
que como tú se hunden en el cieno,
que como tú renacen de las cenizas,
alzan el vuelo
y como tú se solazan en las horas livianas y dulces
con una sonrisa franca?
Ninguno escapa a esta ley.

No estamos solos.
¿Te has percatado del gato que dormita;
del diente de león enamorado del viento;
de las distantes estrellas
que nos susurran al oído
sus voces antiguas;
del rocío de la mañana,
suave beso en la piel de la tierra;
del petirrojo y su alegre reclamo;
de los copos de nieve
leves sobre tus manos;
del río que nos habla
del instante fugaz
del permanente cambio;
de la lluvia golpeando los tejados;
del bicho con el que compartes
el mismo miedo;
de las agujas de los pinos,
manatial de las flores y los helechos;
del sol brillando en un cuadrante del suelo;
de la mañana fresca
y la tarde templada,
la noche fría;
de la amapola que es nido
del sol de primavera;
de las ranas parlanchinas
y la laguna muda;
de la arcilla de la tierra
que acoge tu pisada?
¿No te percataste de todo esto
y de que eres uno con ello?

No estamos solos,
pertenecemos a una comunidad
tan grande como el universo,
somos parte de la creación y lo creado.
Somos uno con todo.
¡No estamos solos!

HUESOS. Alma

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