Publicaciones

Mar

Nos acercamos al mar, territorio del sol y del agua, luz a raudales, brisa perfumada de sal. Detrás de esas lomas está esperando con los brazos abiertos para acogernos en un gran abrazo que nos hace libres. El mar. Ya hemos llegado.

De tanto en tanto necesitamos su rítmico oleaje, la canción del mar, que nos mece. Olas que vienen, olas que van… La respiración profunda del océano. Cierro los ojos y me limito a escuchar, a estar, a ser. La brisa me acaricia el cuerpo, mis labios saben a sal, muy dentro suenan otras olas que vienen, que van… Y cuando abro los ojos de nuevo, la inmensidad ante mí, la luz del sol riéndose sobre los pliegues del agua.

En el mar se relajan mis sentidos, se aquieta mi corazón y me vuelvo más sabia. En el mar se puede respirar.

ESTACIONES DEL ALMA. Verano

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Huidas y encuentros

El sol brilla en cada palmo de tierra encaneciendo las hojas de los árboles. Un polvo viejo y reseco duerme suspendido en los rincones del aire. Se hace difícil respirar. El calor es una pasta pegajosa que aplasta nuestras cabezas. Todo pesa. Pesan los brazos, pesa la espalda, pesan los párpados, pesan las piernas. Los pies arden…

Añoro las noches frescas y estrelladas. Quiero moverme hacia el norte, siempre al norte, en busca de ligereza. Aligerar la sangre espesa. Despertar.

Las vacas pacen con extrema parsimonia. En las tardes de verano todo se ralentiza. Por eso siempre me sorprenden las mariposas tan risueñas, que revolotean ejecutando sus danzas alegres entre las luces y las sombras.

Las moscas me zumban en la cara. Tengo la boca seca. Tengo la piel húmeda. Entro al bosque en busca de la sombra fresca, del arroyo. Busco cobijo.

El verano es la estación de la huida. Huimos del calor, del peso, del sopor. Pero también es la estación del encuentro. El encuentro con la sombra, con el agua, con la brisa, con las horas tempranas, con la tormenta. Encuentros.

ESTACIONES DEL ALMA. Verano

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Te ofrezco mis manos

Te ofrezco mis manos.
¿Qué más puedo ofrecer?

Te ofrezco mis manos.
Y ¿qué pueden hacer mis manos
ante la fuerza de la vida,
ante el vasto acontecer,
ante el inexorable encuentro
con la muerte?
La vida avanza
y mis manos tratan de retenerla,
tratan de sofocar un mundo en llamas,
tratan de aplacar la fuerza del huracán,
tratan de detener el alud.

¿Qué pueden hacer mis manos?
Trenzo pieles, te acaricio,
¿sientes el contacto?
Estoy contigo.
Te acompaño.
Te ofrezco mis manos.

HUESOS

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

El tiempo recuperado

Tiempo para amar, tiempo para jugar, tiempo para descansar… Tiempo sin horas, tiempo preñado de risas y respiraciones, tiempo sin ocaso… Tiempo caricia lenta, tiempo parpadeo de Shiva, tiempo sin tiempo…

El vuelo de la golondrina, la mies recién cortada, la excitación de los grillos…
Las montañas, el mar, el río, el árbol, la madre naturaleza…
El aire fresco de las montañas, el aire salino del mar, el agua helada del río…
La sombra del árbol, las voces del bosque, el murmullo del arroyo…
El sol, el cielo estrellado, las Perseidas…
El cencerro de las vacas, el lavadero solitario, las espadañas…
La fuente, la ermita, las casas perdidas…
Los caminos rurales, los muretes de piedra, el sabor de las moras…
Las risas de los que amo, la plenitud. Es verano.

ESTACIONES DEL ALMA. Verano

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Litha

Litha es fuego, y el solsticio de verano es el momento del año en el que el Sol ejerce su mayor influencia y poder.

Verano, territorio de la luz, espacios abiertos, expansión, movimiento… es hora de actuar, de gritar, de respirar profundamente y avanzar con los brazos abiertos…

Llegamos al máximo de apertura, a partir de este momento los días se acortan, la luz se debilita hasta llegar al otro extremo, el del recogimiento y las sombras. Pero todavía nos quedan muchos días de luz, de apertura, de expansión… la explosión permanece en el aire durante mucho tiempo.

Hoy el sol está fuera, el aire está fuera. Avanza. No dejes de moverte, no pares de bailar, si te detienes podrías quemarte, el sol es demasiado poderoso, azota… derrumba con su lengua de fuego. Solo ese continuo danzar nos mantiene en pie. Expándete como el Universo. Hay energía suficiente. Muévete.

Entrega… tu corazón, tu alma, tus manos… Mira a tu alrededor. Pon luz en tu conciencia. Acerca tu corazón al corazón del mundo, deja que se fundan el uno en el otro… expón tu alma… ofrece tus manos. Muévete.

Suelta una carcajada, una risotada al viento. Y con ella suelta todo lo que ya no necesitas, lo que te pesa, lo que te lacra, lo que te lacera. Entrégaselo al viento para que se lo lleve muy lejos. Y llénate de aire nuevo, de sol, de camino virgen, de cielo.

Hoy extiende tus brazos, recoge la luz que reposa en tu vientre y deja que alce el vuelo y roce las nubes.

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Mirada

¿Qué hay detrás de tu mirada? Zambullirme en la oscuridad para encontrarme con la luz.

INSTANTÁNEAS

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Plumas

Aligerar de ropas, soltar los pesados mantos, aligerar el peso, sacudir la nieve que nos sepulta y bailar, dejarnos llevar por la espiral del viento, bailar, dejar caer las vendas, trazar círculos, bailar, aligerar, aligerar…

Soltar, soltarnos, zafarnos de las manos que agarran los tobillos y no nos dejan avanzar, sacudirnos de las manos que estrujan el corazón asfixiándolo, soltar el hambre, serenar las miles de bocas que claman, hambrientas y enraizadas al corazón, abiertas, esperando engullir lo que sea, soltar los pedruscos que nos doblan la espalda y sembrar unas alas para alzar el vuelo, ligeros, aligerados, livianos.

La luz abre sus manos, lleva un presente: este momento. Respiro y suelto. Es primavera. Hay tanto que mirar. Salgo afuera. Respiro, río porque sí y templo mis manos con el sol de la mañana. Emprendo camino. Ya no me duele el pecho.

Plumas mecidas por el viento.

ESTACIONES DEL ALMA. Primavera.

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Por fin, viernes

«¡Por fin viernes! ¡Todo el fin de semana con mamá! Y mañana, al teleférico. Lleva dos fines de semana que no puede, pero este me lo ha prometido seguro… una cruz en el pecho… jajaja… Cómo me gustan los sábados y los domingos… para estar con ella… vale, durante la semana también la veo, pero solo un ratito por la noche… siempre llega muy tarde… Odia su trabajo porque le lleva todo el tiempo… Y el viernes es mi día de cole preferido, porque me viene a recoger mamá… cuánto está tardando. Ya ha venido la madre de Adrián y la de María y la de Alberto. Seguro que es por su trabajo…».

«Estoy agotada. Parece que estuviera llevando a cuestas una tonelada de piedras… y esta tristeza… ¿Por qué siempre me pongo tan triste los fines de semana? Voy a la contra… ¿quién me entiende? Llego tarde, siempre igual, no paro… ¡Qué hambre! Los viernes es el peor día, como tardísimo. Seguro que Alex me espera con cara mohíno… lo que faltaba… bueno, se pondrá contento cuando le enseñe las pelis que le he comprado en el kiosco…».

«¡Ahí está! ¡Mamaaaaaá! No me ha oído. Qué guapa está, si es que es la mamá más guapa del mundo. ¡Mamaaaaaaaaá! Ay, Mari no me deja salir. Ya, hasta que no vean a un adulto no nos sueltan. Pues ahí está mi mamá. Ale, déjame, que hasta el lunes no nos volvemos a ver. Ojalá me ponga malo y no tenga que venir al cole… Además, así, a lo mejor mamá se quedaría conmigo… una vez lo hizo… ¡Mamá!».

«Pero ¿por qué pegará esos gritos? Si es que ningún niño lo hace… qué vergüenza… qué tonto, es que se pone más contento… es muy pequeño todavía… ya se me acabará, ya. Estoy agotada, a ver si como rápido, volvemos a casa y me hecho una siesta…».

– ¡Mamá! Tengo un dibujo en la mochila. Míralo, míralo. Es para ti.
– Hola hijo, ¿qué tal el cole? ¿Te has portado bien?
– Míralo, mamá, es para ti.
– Sí, pero déjame que lo saque, que es que no me das tiempo –Silvia saca el dibujo de la mochila–. ¡Qué bonito! Muy bonito, muy bonito. Ale, vamos, que tengo mucha hambre.

Silvia y Alex caminan, cogidos de la mano, rumbo al restaurante del barrio. Silvia quiere ir deprisa, pero los pasitos cortos de Alex se lo impiden. Tira de él, que va a la zaga.

– Mamá, hoy hemos empezado la letra d. Ya la sé hacer. Es muy fácil, no me ha costado nada…
– Bien.
– … primero la hemos escrito muchas veces y luego la hemos coloreado. La d es el señor Dinero, con el señor Dinero el rey U va a comprar el periódico y la reina A se compra una flores. El señor Dinero siempre está con ellos, les sigue a todas partes. María José me ha dicho que lo he hecho muy bien…
– ¿María José? ¿Quién es María José?
– ¡La profe, mamá!
– Ah, claro, claro –la expresión de Silvia es de sorpresa y de vergüenza a un tiempo–, qué tontería, si lo sabía, ha sido un lapsus.
– ¿Qué es un latus, mamá?
Silvia tira aún más fuerte de Alex.
– Venga Alex, hijo, que no tenemos todo el día. Que nos van a cerrar la cocina
–Alex acelera la marcha.
– Y en inglés hemos aprendido canciones nuevas… luego cuando lleguemos a casa te las canto…

«Pero ¿por qué hablará tanto este niño? Es que no para. No puedo más. Estoy cansada. Necesito un poco de silencio y de paz… ha sido un día muy duro… una semana muy dura… solo pido un poco de tiempo para mí… en cuanto llegue a casa, una siesta… Por fin, llegamos…».

Madre e hijo entran en el restaurante. Alex ya ha comido en el cole, pero le gusta acompañar a su mamá los viernes, así le puede contar todo lo que le ha pasado durante la semana. Elisa, la camarera, una mujer entrada en años, con la mirada en el suelo y los pies arrastrando por todo el restaurante, toma nota a Silvia.

– Mamááá, ayer Jorge me pegó, siempre está pegando y chinchando…

Suena el móvil de Silvia. Es su hermana. Alex ve cómo el rostro de su mamá se ilumina. Silvia no para de conversar con su hermana, ríe y habla a gritos. Elisa le trae el primer plato y Silvia sigue hablando con su hermana mientras come.

«Jo, ya está otra vez hablando con la tía. Seguro que se pasan toda la comida. ¿Me dormirá hoy mamá? Me gusta cuando se sienta al lado de la cama y me da la mano. Me gusta su mano… suave y huele tan bien… siempre huele bien… lo noto cuando me acaricia el pelo… a ver si hoy no está muy cansada y… papá me gusta también, pero no es lo mismo… mamá, a veces, apoya la cabeza en mi cama y yo creo que se queda dormida también ella. Qué bien huele su pelo… siempre tan brillante… me gustaría ser moreno, como ella… ¿cuándo van a dejar de hablar? jo, qué rollo. Bueno, no importa, mañana vamos al teleférico y le voy a esconder el móvil. Me encanta el teleférico, volar por los aires… y se ve todo tan pequeñito, los árboles, la gente, parecen hormigas… jajaja… eso dice mamá. Estuvimos el año pasado… me gustó mucho… que sea ya mañana, que sea ya mañana… ¡este va a ser el mejor fin de semana de mi vida! ¡Se está despidiendo! ¡Por fin! ¡Anda, que eres una pesada, tía Sole!

Silvia cuelga el teléfono.
– Mamá, mamá, mañana en el teleférico, me tienes que prometer un helado cuando lleguemos a la casa de campo…
– Ay, Alex, mi amor, este fin de semana no va a poder ser. He tenido una semana de mucho trabajo, pero aún no he acabado y me he traído unas cosas que tengo que terminar… Lo siento, Alex, te prometo que el próximo fin de semana… pero mi amor, tengo una sorpresa para ti… ¡te he comprado dos películas en el kiosco! ¡Puedes verlas este fin de semana… las dos!

Alex quiere romper a llorar, pero se contiene. «A mamá no le gusta que llore, se pone muy triste». Hay un gran silencio.

– Mamá, me dejas el móvil para echar una partida.
– Sí, claro, mi juguetón.

Silvia le acaricia el pelo. Le pone el juego, porque Alex todavía no sabe ponerlo él solo y se lo da. Alex se enfrasca en el juego. Silvia se enfrasca en el periódico.

Elisa le trae el postre a Silvia. «Otra vez con la maquinita, este niño se pasa la vida jugando a las maquinitas. Es que no hacen otra cosa los niños de ahora.»

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Olas

Una ola me alcanza,
dolor,
respiro…
Una ola me alcanza,
tristeza,
respiro…
Una ola me alcanza,
anhelos,
respiro…
Una ola me alcanza,
estallido,
respiro…
Una ola me alcanza,
nostalgia,
respiro…
Una ola me alcanza,
vértigo,
respiro…
Una ola me alcanza,
miedo,
respiro…
respiro
y siempre arribo al mismo puerto,
invulnerable,
inmutable,
núcleo de paz
y de silencio.
Una ola me alcanza,
el viento me azota,
la lluvia me golpea,
pero en el fondo de mi ser
soy quieta y una.

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Ritmos

Caminante, no hay camino
se hace camino al andar.

ANTONIO MACHADO

 

El Universo se expande y se contrae.
Es la respiración de Shiva.
Ahora mismo, en este instante,
llena su pecho de aire arbolado,
vergel de sonidos y aves,
sus sueños
hechos carne.

Viento helado, piel nevada,
sol ardiente, agua fugitiva.
Es la respiración de la tierra,
que nace y muere
en cada giro.

Renacimiento.

El sol nos sopla las pestañas.
La luna extiende su aliento
sobre los párpados cerrados,
ventanas enrejadas;
tras ellas unos ojos,
pozos en cuyo fondo
se estremece la luna.
Es la respiración del tiempo,
y su latido,
el tic-tac de un reloj.

Tomo y suelto,
tomo y suelto.
Es mi respiración,
y mi latido un tambor.

Late, late, late,
hoguera que nunca se apaga,
golpeteo de la lluvia en el tejado,
una ola que nace en lo profundo
y muere
de tanto que anhela,
integrarse en la ribera.

Tomo y suelto,
tomo y suelto,
un corazón palpitante
y unos pies que no dejan de avanzar.

Avanzan,
avanzan,
un paso detrás de otro,
nunca dejan de avanzar.
No importa lo que suceda.
Nunca dejan de avanzar.
Ría o cante, grite o desfallezca.
No importa lo que suceda.
Nunca dejan de avanzar.

Hasta que llegue el día
o la noche,
una mañana de verano
o una tarde de primavera
en que Shiva frenará mi paso,
detendrá mi latido,
abrirá las ventanas
para que alce el vuelo
liviana
y me funda con el aire
que en otra vida
respiré.
Arcilla blanda y entregada
en las manos de Shiva
nuevamente.

HUESOS. Pies

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...