El abrazo del bosque

Al entrar en el bosque se hace el silencio en mi alma y entonces puedo escuchar su voz poblada de voces. Al entrar en el bosque me siento como en casa, en una habitación propia al fondo de mi ser, y me arrebujo en esta suave intimidad sin muros en donde puedo respirar, donde puedo ser hacia dentro.

Y miro alrededor. Callo. Reverencio. Amo los árboles porque son completos. Se alimentan de la luz del sol y de la oscuridad y humedad de la tierra. Una y otras les hacen crecer.

Cerca de la tierra, los ansío, tan fuertes, antiguos, firmes, con su centro invulnerable. Cerca de los cielos, los anhelo, tan delicados, tiernos, flexibles, receptivos…

El bosque me cobija, el bosque me abraza, quisiera ser árbol y arraigar en él.

ESTACIONES DEL ALMA

Para seguir Tinta y Luz…
Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Olores

El olor de mi madre,
de su piel y su humedad
impregnando la ropa
y mis células.

Olores de mi infancia…
El olor de la casa de mis abuelos,
el viaje en ascensor
aspirando el aroma a pasteles y galletas
que se filtraba por todo el edificio.
Subir al cielo.

El olor de la carne cruda,
la carnicería del mercado,
mi niña animal, lobezno extasiado
con la sangre y la verdad.

El olor a Oil of Ulay,
la crema que extendía mi abuela María
sobre su rostro bueno.

El olor a romero y a tomillo
de los paseos por el monte con mi abuela,
ella buscando escoba y moras,
para limpiar nuestras tristezas
y alimentar nuestra alma.

El olor a colonia de lavanda
borrando en todo mi cuerpo
toda huella de dolor y miedo.

El olor a pueblo,
en Cantagallo,
olor a libertad y a chiquilladas.

El olor a madera
en la casa de mis abuelos
y el olor a pegamento
en el taller de zapatos de mi abuelo.
Asombro y respeto.

El olor de la leche recién ordeñada,
leche tibia en un gran tazón,
nata en la superficie,
amanecer en el pueblo.
Unión.

El olor de las castañas asadas
cuando paseaba con mi padre
por la Gran Vía en invierno,
frío en la nariz y en los dedos,
contento.

El olor de la campurrianas,
galletas que nunca probé en mi infancia
y que ahora quiero tomar
porque son de mi infancia.

Olores presentes
olores de un presente que nunca empezó ni termina.

HUESOS

Para seguir Tinta y Luz…
Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Girasoles

Recojo la luz del sol y luego me inclino hacia la tierra. Tomo lo que necesito y luego me aparto. Y en el verano tardío ya voy muriendo, pero quedan mis frutos que comparto con todos.

ESTACIONES DEL ALMA

Para seguir Tinta y Luz…
Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Tu piel

Sobre tu piel tersa,
briznas de sol.
Bajo ella, el abismo.

INSTANTÁNEAS

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Fronteras

¿Es posible que desaparezcan las fronteras? ¿Ser Uno con todo? ¿Existir en el presente eterno? Anhelo de Unión.

La piel es la frontera entre dentro y fuera, entre yo y el otro… capas y capas que se multiplican hasta el infinito, espejo quebrado en miles de trozos… división, separación, aislamiento, soledad, angustia.

Secciono el Uno en mil partes, establezco una frontera entre la vida y la muerte, entrando en pánico y huyendo de la última, rompiendo el equilibrio, convirtiéndome en una plaga, parasitando la Tierra; separo cuerpo y mente, desterrando el primero, ejemplo vivo de que todo cambia, de la transitoriedad, de la decadencia, nido de nuestros instintos, de nuestra animalidad, de nuestros fluidos y secreciones; me fragmento hasta el infinito y sepulto partes de mi ser, enloquezco; trazo líneas por todas partes, pueblo el mundo de monstruos y enemigos… me separo, me separo, me separo… me fragmento, me fragmento, estallo en cortantes esquirlas… qué lejos del Ser, qué lejos de la Existencia, qué lejos de Uno…

Perdidos en el océano incierto y brumoso, una lluvia persistente borra los perfiles, navegando a la deriva, alejados de tierra firme, alejados de la vida, sumidos en el sueño de la ignorancia, la conciencia es una nube que flota más alla del insondable cielo de la noche, no, la conciencia se halla en todas partes, pero somos ciegos a ella… y así, ignorantes, inconscientes, perdidos, separados, solos, cometemos atrocidades, laceramos la piel honda del universo, nos herimos a nosotros mismos porque LA REALIDAD ES QUE NO HAY FRONTERAS.

HUESOS

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Miradas

Monstruos. Monstruos negros como el azabache sobre fondo negro como el carbón. Aúllan, me hostigan, caen sobre mí. Cuánta oscuridad, gritos en la noche de mi pecho, miedos que me acosan como jauría de perros…

Luz, seres de luz transitando los caminos, veredas claras que corren sobre los campos de esta eterna primavera. Flores, seres de pétalos y hojas, luz del sol, jardín fecundo, yo soy su jardinero…

Tú, tú, tú.

Yo, yo, yo.

Nosotros.

Cielo gris, luz gris, horizonte gris… mis pasos se vuelven inciertos al caminar a través de esta niebla persistente y densa. Mis párpados se cierran y el mar se agolpa en mi garganta. ¿A qué sabe una lágrima? A sal y a tierra…

Violeta, rosa, azul, amarillo, verde pistacho, marrón, naranja, rojo, añil… el sol brilla sobre todos los colores de la tierra, que se abren como pieles desnudas para recibir su luz y su calor…

Sobre el silencio,
el canto intermitente del pájaro.
Sobre el silencio,
el tic tac del reloj.
Amanece.

Uno. Todo es Uno.

Este peso de cadenas oxidadas, arrastro los pies, no veo más que miradas y una maza golpeando la mesa. Soy juez en un mundo de jueces. Y mido los minutos, las distancias, los gestos. Peso en mis hombros. Me derrumbo. El aire se desploma sobre mí…

Despliego mis alas, vuelo y juego con el aire a seguir sus caminos, a acariciar el viento, a elevarme más allá de las sombras. El sol es mi compañero y el horizonte, azul, infinito, está muy lejos. Hacia allá me dirijo para alcanzar lo inalcanzable. Mi vuelo es ligero…

Riego la planta. Se alza hermosa revelándose entre las luces y las sombras. En su pie, sobre la tierra, un montón de hojas secas, así es la vida hermanada con la muerte que la nutre como el agua. Así es la belleza, un juego de luces y sombras, un cruce de miradas, el aliento y la nada…

Riego la planta. Necesito unas tijeras de podar para eliminar las hojas muertas. Corto, corto, corto. Ahora sí se alza bella, verde, luminosa, fresca, sin fisuras…

Recuerdo, mi infancia soñada, los saltos y las risas y aquella niña que fui… y que perdí… los agravios de mi juventud, ofensas que laceran mi piel y mis adentros y que se yerguen como letras de neón jalonando mi camino. Risa y llanto, vino y rosas que perdí y que añoro, recuerdos que me pueblan por entero…

Sueño tantas cosas y hacia mis sueños avanzo. El horizonte está ahí, frente a mí, no lo pierdo de vista y avanzo, avanzo, siempre al frente, despojada de mis pies y de mis manos, con la mirada al frente, mi cuerpo poblado de horizontes…

Respiro.

HUESOS

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Estaciones del alma. Verano

Si quieres adquirir cualquiera de estas fotos o el portfolio completo, pulsa aquí.

 

Para seguir Tinta y Luz…

* campo requerido




Compartir...

Mar

Nos acercamos al mar, territorio del sol y del agua, luz a raudales, brisa perfumada de sal. Detrás de esas lomas está esperando con los brazos abiertos para acogernos en un gran abrazo que nos hace libres. El mar. Ya hemos llegado.

De tanto en tanto necesitamos su rítmico oleaje, la canción del mar, que nos mece. Olas que vienen, olas que van… La respiración profunda del océano. Cierro los ojos y me limito a escuchar, a estar, a ser. La brisa me acaricia el cuerpo, mis labios saben a sal, muy dentro suenan otras olas que vienen, que van… Y cuando abro los ojos de nuevo, la inmensidad ante mí, la luz del sol riéndose sobre los pliegues del agua.

En el mar se relajan mis sentidos, se aquieta mi corazón y me vuelvo más sabia. En el mar se puede respirar.

ESTACIONES DEL ALMA. Verano

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Huidas y encuentros

El sol brilla en cada palmo de tierra encaneciendo las hojas de los árboles. Un polvo viejo y reseco duerme suspendido en los rincones del aire. Se hace difícil respirar. El calor es una pasta pegajosa que aplasta nuestras cabezas. Todo pesa. Pesan los brazos, pesa la espalda, pesan los párpados, pesan las piernas. Los pies arden…

Añoro las noches frescas y estrelladas. Quiero moverme hacia el norte, siempre al norte, en busca de ligereza. Aligerar la sangre espesa. Despertar.

Las vacas pacen con extrema parsimonia. En las tardes de verano todo se ralentiza. Por eso siempre me sorprenden las mariposas tan risueñas, que revolotean ejecutando sus danzas alegres entre las luces y las sombras.

Las moscas me zumban en la cara. Tengo la boca seca. Tengo la piel húmeda. Entro al bosque en busca de la sombra fresca, del arroyo. Busco cobijo.

El verano es la estación de la huida. Huimos del calor, del peso, del sopor. Pero también es la estación del encuentro. El encuentro con la sombra, con el agua, con la brisa, con las horas tempranas, con la tormenta. Encuentros.

ESTACIONES DEL ALMA. Verano

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...

Te ofrezco mis manos

Te ofrezco mis manos.
¿Qué más puedo ofrecer?

Te ofrezco mis manos.
Y ¿qué pueden hacer mis manos
ante la fuerza de la vida,
ante el vasto acontecer,
ante el inexorable encuentro
con la muerte?
La vida avanza
y mis manos tratan de retenerla,
tratan de sofocar un mundo en llamas,
tratan de aplacar la fuerza del huracán,
tratan de detener el alud.

¿Qué pueden hacer mis manos?
Trenzo pieles, te acaricio,
¿sientes el contacto?
Estoy contigo.
Te acompaño.
Te ofrezco mis manos.

HUESOS

Para seguir Tinta y Luz…

Suscríbete a Tinta y Luz para recibir en tu correo electrónico las novedades del blog. Recibirás, como regalo de bienvenida, un ebook con una muestra de nuestros libros publicados y de nuestros proyectos en marcha.

* campo requerido




Compartir...
Volver arriba

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies