Yule, el retorno de la luz

Estamos en Yule, la antigua fiesta de tradición nórdica, que celebraba, tras la noche más larga, el retorno, una vez más, del sol a la tierra y el comienzo del nuevo año y de la fertilidad de la tierra. Yule significa “rueda” y hace referencia al carácter cíclico de las estaciones. En Yule la rueda se pone en marcha de nuevo, la vida comienza a despertar.

En nuestro viaje siempre nos acompaña la sombra, a la zaga, y la ignoramos. Pero tarde o temprano hemos de enfrentarnos a ella. Tarde o temprano las sombras nos envuelven. La niebla espesa nos cerca y nos obliga a detenernos, a hundirnos en una noche sin luna. Perdidos en las tinieblas, seguimos avanzando sin pies ni manos, con los miembros mutilados. El frío invierno del alma puede aniquilarnos o puede alumbrarnos a una vida nueva. La luz siempre regresa cuando nos detenemos, nos nace una sonrisa y abrazamos nuestras sombras. Entonces nos hacemos más fuertes, sabios y luminosos. Entonces celebramos el retorno del sol, la vida que pronto vamos a alumbrar, el regreso de la savia corriendo por nuestras venas, es el momento de despertar. En la muerte volvemos a nacer. Solo hace falta tiempo para que el sol nos madure y comience a brotar la vida.

En el solsticio de invierno, el sol ha triunfado sobre las sombras. Es el nacimiento del dios Sol. El proceso ha comenzado. Empieza en las raíces. Pronto llegará la hora de expresarse, de expandirse, de compartir.

Abro las ventanas, aspiro hondo y canto, y uno mi canto al canto de la tierra. Abro las ventanas y soy… ser… ser como las flores y su fragancia, ser como la comunidad del bosque, que se alza, que arraiga, que entrelaza sus raíces hermanas, ser como el río que avanza siempre hacia el mar, ser como la bandada de grullas, volando en formación de uve, con un único batir de alas al viento, ser como la piedra que va fraguando el polvo y la tierra que nos sostiene, ser como el sol entregado a sus hijos, ser como la luna y sus manos tocando el centro de los seres, brindando su aliento, ser como el mar que nos engulle y nos integra… Ser… Ser la luz de Dios.

Para seguir Tinta y Luz…

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