Dentro

Miro a través de la ventana. El viento agita las ramas de los árboles, un pájaro atraviesa el horizonte, rompiendo las escamas del frío que se estrellan contra los cristales de la ventana. Todo danza en silencio. La lluvia derrama golpes arrítmicos sobre los tejados, y aún así… silencio. Yo estoy dentro, al otro lado, donde las llamas agitan sus brazos sin viento alguno.

Miramos a través de la ventana. Nos arropamos, reímos, contamos cuentos, bailamos, amamos, ajenos a la lluvia, al frío, a la soledad, al viento que nos empuja hacia dentro. Uno a otro nos pasamos la llama que brota en nuestras manos, en nuestras risas, en nuestra mirada, en los abrazos espontáneos y larguísimos.

Un sol nos habita dentro, nos anima, nos hace continuar la danza de la vida. El agua corre por los regatos de nuestro cuerpo, vivificándolo. La tierra nos arraiga, une el entramado. El frío aletarga nuestra piel, pero despierta nuestro espíritu… aire. Estamos en la estación del calor hacia dentro.

ESTACIONES DEL ALMA. Invierno

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Yule, el retorno de la luz

Estamos en Yule, la antigua fiesta de tradición nórdica, que celebraba, tras la noche más larga, el retorno, una vez más, del sol a la tierra y el comienzo del nuevo año y de la fertilidad de la tierra. Yule significa “rueda” y hace referencia al carácter cíclico de las estaciones. En Yule la rueda se pone en marcha de nuevo, la vida comienza a despertar.

En nuestro viaje siempre nos acompaña la sombra, a la zaga, y la ignoramos. Pero tarde o temprano hemos de enfrentarnos a ella. Tarde o temprano las sombras nos envuelven. La niebla espesa nos cerca y nos obliga a detenernos, a hundirnos en una noche sin luna. Perdidos en las tinieblas, seguimos avanzando sin pies ni manos, con los miembros mutilados. El frío invierno del alma puede aniquilarnos o puede alumbrarnos a una vida nueva. La luz siempre regresa cuando nos detenemos, nos nace una sonrisa y abrazamos nuestras sombras. Entonces nos hacemos más fuertes, sabios y luminosos. Entonces celebramos el retorno del sol, la vida que pronto vamos a alumbrar, el regreso de la savia corriendo por nuestras venas, es el momento de despertar. En la muerte volvemos a nacer. Solo hace falta tiempo para que el sol nos madure y comience a brotar la vida.

En el solsticio de invierno, el sol ha triunfado sobre las sombras. Es el nacimiento del dios Sol. El proceso ha comenzado. Empieza en las raíces. Pronto llegará la hora de expresarse, de expandirse, de compartir.

Abro las ventanas, aspiro hondo y canto, y uno mi canto al canto de la tierra. Abro las ventanas y soy… ser… ser como las flores y su fragancia, ser como la comunidad del bosque, que se alza, que arraiga, que entrelaza sus raíces hermanas, ser como el río que avanza siempre hacia el mar, ser como la bandada de grullas, volando en formación de uve, con un único batir de alas al viento, ser como la piedra que va fraguando el polvo y la tierra que nos sostiene, ser como el sol entregado a sus hijos, ser como la luna y sus manos tocando el centro de los seres, brindando su aliento, ser como el mar que nos engulle y nos integra… Ser… Ser la luz de Dios.

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Saliendo de la cueva. Tànit Navarro

Fotografía de Judit Rodríguez

Todos estos días, el último disco de Tànit Navarro, Saliendo de la cueva, me ha acompañado durante mis paseos matutinos, y cada día descubro una cosa nueva llena de sabiduría.

He conocido a esta creadora hace poco tiempo, pero ya tengo todos los discos que he podido conseguir de ella. Cada uno de ellos es un tesoro.
Tan inspiradores, cada uno de ellos me llena de alegría, me conecta con la tierra y con mis raíces y me ayuda a seguir caminando.

Saliendo de la cueva es un disco vital que te inyecta de energía y sangre fresca, que te da fuerzas para andar el camino. Un disco lleno de optimismo, pero que mira en todas las direcciones: hacia dentro y hacia fuera, hacia lo oscuro y hacia la luz… Uno no entiende la vida si no mira en todas las direcciones. Un disco lleno de sabiduría y luz.

Sus canciones:

SEMBRADOR DE SEMILLAS
«Siembra la semilla de la memoria antigua que lleva los cantos de la tierra ancestral. Cantan las abuelas a través de ellas. Me cuentan historias de los sueños de Dios… Destellos azules en tu frente me dan la certeza de volver a confiar. De abrirme al amor y volver a caminar a par.»

Conexión con la tierra, encuentro con las raíces, fuerza…

MUJER COJE TU PODER
«Mujer, coge tu poder, no te quedes mirando a través del cristal. Mujer, empodérate, suelta ya el dolor, el nuevo tiempo ya llegó… Suéltate el cabello, que te acaricie el viento. Atrévete a ser libre, vuelve a recordar dar… La respuesta está en el vientre, solo tienes que escuchar. El latido de tu vida que te guía al caminar.»

La respuesta está en el vientre…

LA BELLEZA DE UNA FLOR
«Atrévete a brillar, suéltate a volar, lánzate a vivir con el corazón abierto de par en par. Que aunque a veces duela, sabes que vale la pena.»

¡Qué mensaje tan hermoso! Mensaje vital, lleno de sabiduría y fortaleza, aire fresco del mar…

LÁGRIMAS DE ÁRBOL
«Me encuentro en el desierto de la incertidumbre. Siento la plenitud en la vida aquí. Solo piedras bajo mis pies. Cielo abierto en mi cabeza. Siento el latido del corazón. Todo está bien en el vacío. Un diamante enterrado en el centro de la luna. Oigo voces, los ancestros me susurran las canciones. Canta la vida en mí, canta la vida en mí…»

La sabiduría del dolor, la luz de la oscuridad…la vida…

DINS DE LA COVA
«Dins de la cova em retiro a llepar-me les ferides, a conviure amb la meva ombra, a ser deessa de la nit. Ja no em reconec en els miralls. No trobo la sortida. Només em queda confiar que tot passarà i que el sol tornarà. Les sirenes em canten melodies d’ahir. Els monstres ja no m’espanten i es tornen els meus amics.»

«Dentro de la cueva me retiro a lamerme las heridas, a convivir con mi sombra, a ser diosa de la noche. Ya no me reconozco en los espejos. No encuentro la salida. Solamente me queda confiar en que todo pasará y el sol retornará. Las sirenas me cantan melodías de ayer. Los monstruos ya no me espantan y se vuelven mis amigos.»

Dentro de la cueva… Este disco hay que escucharlo. Hay que escuchar los gritos en esta canción, impregnados de dolor, pero también de fuerza resolutiva. Se pueden oír gritos de parto. Gritos que vienen de lo más profundo para darse a luz. La cueva es el vientre y de la oscuridad nace la luz. La semilla se llena de poder hasta que se abre, y lo hace en la oscuridad. Dins de la cova es el parto de una nueva mujer. Es el momento previo.

NANA AL MIEDO
«Ven, acurrúcate a mi vera, ven, acurrúcate a mi vera… Negra sombra que me despiertas de madrugada. Mapa de mis miedos que me trae mensajes de la profundidad del mar. Lluvia mójame despacio, calma con tu agua mi dolor. Te abrazo y te miro a los ojos, ya no eres mi enemigo. Aliado del amor…»

Abrazarlo todo…

SALIENDO DE LA CUEVA
«Saliendo de la cueva entre plumas y raíces siento el colibrí que canta dentro de mí.»

Esto es todo. Esta es la canción. Y en mí se hace el silencio…

¿DÓNDE ESTÁN TUS OJOS?
«Vuelve hermana, vuelve hermana, vuelve hermana a la vida. Vuelve hermana, vuelve hermana, vuelve a caminar. Caíste en el pozo de la tristeza azul y la ausencia sin presencia, siempre te puedes levantar con coraje y voluntad. Yo te doy la mano, te lanzo las redes, solo tienes que saltar y volver a confiar. Me duele verte ahí, yo también estuve allí y salté…»

Tiempo de dar…

En mi camino siento que siempre estoy dentro de la cueva y siempre estoy saliendo de ella, siempre en lo oscuro, siempre dándome a luz, haciéndome, deshaciéndome… es la vida. Cada mañana me alumbro, cada noche me recojo. Cada segundo muero. Cada instante vuelvo a renacer.

Para más información visita www.tanitnavarro.com

*La foto es de Judit Rodríguez y pertenece al disco Saliendo de la cueva

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El canto de la tierra

El canto de la tierra me llega como un golpe de viento fresco y revitalizante, mientras paseo por esta ciudad gris y sucia, cubierta de asfalto. La tierra le ha robado unos pocos metros cuadrados y por ellos rezuma la vida, cantando y danzando, tan hermosa…

Estamos en otoño, aunque no en todos los árboles ha aflorado el fuego antes de que se derrame en la tierra y se abisme a las raíces. Pero muchos sí, y algunos ya descubren su verdad desnuda. Siempre se hace el silencio en mí cuando contemplo sus huesos.

El cielo va a desplomarse en una lluvia que arrastra las lágrimas enraizadas en la piel. Tras la lluvia, camino más liviana y siento que el pecho se afloja. También se rinde el alma. Se rinde a la vida preñada de fuerza, preñada de risas. Quiero nacer cada mañana y envejecer cada tarde… morir cada noche… y así hacerme y deshacerme, tejer y destejer y seguir caminando.

El aire es frío a estas horas de la mañana. Escucho el canto, el canto de la tierra. Algunas semillas se demoran y no se deprenden de las ramas. La tierra tiene paciencia y solo da un paso cuando tiene que darlo. La tierra no está preparada para dar cobijo a las semillas. Necesita un vientre oscuro y frío donde poder madurarlas, pero el sol, y su calor, se resisten a dejarnos. Las semillas caerán cuando tengan que hacerlo, primero hay que preparar a la tierra. Todo es perfecto… en nuestras vidas… todo a su tiempo.

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Allá donde prospera la vida

Dunas, dunas sin raíces, dunas zarandeadas por el viento, siempre a su merced… Carne de arena, destejida, candidata a la transgresión. Mi corazón, un castillo con grandes murallas, castillo de arena que al primer golpe se derrumba. Sin raíces, sin sustancia, sin trama. Carecía de poder. Siempre al borde del abismo. Siempre dispuesta a recibir un golpe más en el corazón…

Pero un día salí a cielo abierto, emprendí el camino y miré adentro. Subí a la cumbre, donde el aire es nuevo, y sana. Aire fresco entrando a raudales por las ventanas de mi alma. Subí tan alto que encontré las huellas perennes del sol. Allá arriba me convertí en águila y pude verlo todo. Entonces miré adentro, allá donde no llega la luz…

Rastreando encontré mi núcleo invulnerable, tan fuerte como la roca. Siempre estuvo allí, pero lo había sepultado con la tierra de las falsas creencias, que me habían despojado de todo poder.
He recuperado la solidez, me alzo como una montaña antigua. Y es ahí donde prospera la vida, vulnerable y flexible, pero con las raíces tejidas en ese núcleo de piedra.

Estoy viva. He recuperado mi poder. Hundo mis raíces en la roca y expongo mis ramas al aire fresco, ya sin miedo, ya libre de falsas creencias.

HUESOS. Vientre

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