Abrazar el cansancio

Mi energía ha cambiado. Ayer fluía con las olas de un mar abierto, empujada por fuertes corrientes. Hoy se aquieta en el suave regazo de la bahía, abrazo callado y sereno.

Miro a través de la bocana. Sueño con salir de nuevo a mar abierto y dejarme ser en ese territorio violento y desatado. Pero no. He de aprender a abandonar mi cuerpo, aflojarlo, y dejar que este mar nuevo, más sosegado y de horizontes que se pueden rozar con los dedos, me meza.

Somos olas, olas que vienen y van, olas que se elevan, cantan y luego mueren y se recogen, cantando… somos olas, pero queremos estar siempre en la cresta, siempre allí, llenas de energía, siempre alegres, disponibles, siempre… y cuando caemos la culpa nos asedia, nos sentimos enfermas, nos resistimos… pero somos olas, olas que se elevan, cantan y luego mueren y se recogen, cantando…

Mi energía ha cambiado. Y ahora comprendo. Mis ritmos han cambiado, nada más. Al fin escucho a mi cuerpo. Abrazo el cansancio.

¡La flor desborda su energía desde sus pétalos radiantes y abiertos. El fruto la concentra en sus semillas!

HUESOS. Energía

 

Para seguir Tinta y Luz…

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