Samhain

SAMHAIN

Estoy en la tierra de mis muertos. Frío norte. Tierra de la abundancia, fértil y hermosa.
Una niebla persistente y húmeda me acompaña durante todo el viaje. Estamos en Samhain, la antigua fiesta celta que celebraba el final de la temporada de la cosecha y el comienzo del año nuevo. También un día para honrar a los muertos.

ENTRE EL EQUINOCCIO Y EL SOLSTICIO

Conforme se acerca la noche la niebla es más densa. La carne pierde solidez, los perfiles desaparecen. Poco a poco la bruma me va cercando hasta que al fin solo quedan mis manos…

Acaba octubre. Estamos a mitad de camino entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno. La luz se apaga cada vez más temprano. Entramos en el reino de las sombras. La luz se apaga y ya solo alcanzo a ver mis manos…
Miro dentro porque fuera ya no existe. Todo a nuestro alrededor ha desaparecido y solo quedan mis adentros.
Ya he cosechado los frutos del año. Ahora es momento de empezar a buscar las semillas nuevas. Tocarlas, olerlas, observarlas y luego sembrarlas para que recojan la poderosa energía de la oscura y húmeda tierra…

AVALON

Me dirijo a los acantilados e intento mirar más allá de la bruma. Unos peñascos se insinúan entre las sombras. Recuerdo las brumas de Avalon…

En estos días el velo entre los mundos es más fino. En Samhain vaciaban los nabos para colocar velas dentro y ponerlas a la entrada de las casas para que los espíritus encontraran el camino de vuelta al hogar.

Es el momento de conectar con mis muertos. Cerrar los ojos y sentir su presencia añorada, preguntar qué es lo que tienen que contarme, qué quiero contarles yo… tender las manos… recuperar las horas perdidas… reparar lo irreparable…

LUNA NEGRA

Todo el día caminando entre brumas. La niebla se ha hecho rocío en mi piel y la ha vuelto más porosa. Penetra hasta los huesos…

Este Samhain ha coincidido con la luna nueva, esa fuerza que nos lleva a encontrarnos con la parte más vulnerable de nuestro ser. Nos pone el corazón entre las manos para que no haya duda de lo que sentimos, de lo que nos duele. Nos hace sentir de otra manera…

CRISTALES

El descenso de la luz y la luna negra nos hace ver las cosas con otra perspectiva, nos predispone a la tristeza, que es otro cristal con el que ver las cosas. Habla una parte de nosotros tan verdadera como las demás, la parte más reprimida, la más olvidada.

Hay que mirar las cosas desde todas las perspectivas. Ahí reside la verdad.

Samhain y el encuentro con la verdad.

 

Para seguir Tinta y Luz…

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